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UN NICARAGÜENSE EN MOSCU

UN NICARAGÜENSE EN MOSCU

EL FOLLETO ESCRITO POR CARLOS FONSECA RECOBRA VIGENCIA

Estuve en XI Festival de la Juventud y los Estudiantes en La Habana (1978) donde leí el Folleto de la autoría del héroe nicaragüense Carlos Fonseca Amador.

Sentado en el muro del Malecón, enfrente del hotel Riviera, y aún bajo los efectos sensitivos del folleto. Recordé la ternura fresca en el diálogo con un niño y el derecho a la educación, protegida y orientada por el Estado soviético; la diferencia entre el pueblo ruso y Nicaragua. Mientras allá (años 50s) la educación es parte imprescindible de la vida, como respirar y comer, en la Nicaragua de los Somoza era un privilegio de los ricos; las castas recibían enseñanza en los institutos privados y en el exterior, y los niños de las familias pobres y de la media clase, estaban condenadas a la discriminación; más tarde supe por un informe de la UNESCO y por resultado del censo de 1963 el analfabetismo en las ciudades superaba el 50%, y en las áreas rurales el 70%.

Un grupo de «Camilitos» me sacaron de la reflexión. Los vi uniformados, dichosos y sonrientes, y en cada paso sentí lo que es capaz un un pueblo unido por la vida, más allá de las ideologías.

De retorno a Quito, y en una conversación con profesores, uno de ellos dijo que en Cuba no había libertad como en Ecuador, a lo que respondí con las pláticas que sostuve con maestros y estudiantes sobre la calidad de la enseñanza, los principios morales y éticos y el Plan de perfeccionamiento y desarrollo del sistema nacional de educación.

Ahora, con motivo de la guerra entre Rusia y la Unión Europea, la OTAN, los EEUU de n. y lo grupos nazifascistas, nuevamente imponen la rusofobia. Rusia aparece como el país injerencista, inculto, racista y bélico. Al respecto recuerdo que el revolucionario Carlos Fonseca, de vuelta a Managua, fue privado de la libertad por causa de su viaje a Moscú. Esto ultimo lo relaciono con las atrocidades que comete el Gobierno presidido por Volodimir Zelenski en los corredores humanitarios de la ciudad portuaria Mariúpol contra las familias que intentan salir en busca de lugares seguros para vivir. En lo que hace al pueblo ruso, confieso que es parte de mi vida. La literatura de antes y después del zarismo me orientó e hizo de mí un hombre bien informado. Desde el ucraniano Gogol hasta Dostoievki, pasando por el mismo Lenin que, con sus Cuadernos Filosóficos, puso en orden mis ideas relacionadas con el conocimiento.

La rusofobia data de la guerra fría, incluso de décadas atrás. Es odio contra la cultura universal del pueblo ruso. Cuando la cápsula Vostok 1 deYuri Alekséyevich Gagarin, completó una órbita de la Tierra el 12 de abril de 1961, la ovación mundial no se hizo esperar, excepto en los nazifascistas y los estadounidenses que, a través de los cómics, intentaron disminuir la importancia de los progresos científicos del pueblo ruso. Entiendo la satisfacción de Carlos Fonseca al publicar su folleto, que no son más que experiencias enriquecedoras, que leídas con la distancia del tiempo, ayudan a comprender la guerra y la necesaria paz.

La editorial Barricada de 1980, dice:

El primero de agosto de 1957 un joven flaco y de lentes abordaba un avión para emprender un largo viaje que nunca hubiese imaginado posible. Su destino era Moscú, en Rusia y aquel joven era Carlos Fonseca Amador. Estaba saliendo de Costa Rica como delegado a la URSS para asistir al VI Festival de la Juventud y los Estudiantes por la Paz y la Amistad, que se celebraría en Moscú, y al VI Congreso de la Federación Mundial de la Juventud Democrática, en Kiev, en verano del 57.

En Nicaragua había aprobado exitosamente su primer año de Derecho, tras haber salido de su primera experiencia en la cárcel somocista el año anterior (del septiembre al noviembre de 1956).

Durante su viaje en Rusia, visitó museos, fábricas e institutos. De ahí viajó a Leipzig, en la República Democrática Alemana, para participar del Congreso de Estudiantes por la Paz y la Amistad y conoció Berlín Oriental. Luego en octubre regresó a Moscú. Se trasladó a Leningrado, para visitar fincas y fábricas, teatros y escuelas.

Tras un largo viaje de regreso, a mediados de diciembre, regresó a Nicaragua. Detenido en el aeropuerto, fue encarcelado y torturado. Al salir de la cárcel, en 1958, escribió «Un Nicaragüense en Moscú” donde recogió sus experiencias en este país.

Leyéndolo, el lector se da cuenta que el joven Carlos Fonseca tenía como propósito describir la Rusia que había conocido, tan distinta a la realidad distorsionada que la prensa internacional capitalista daba a conocer al público, tanto norteamericano como latino.

Estas líneas iniciales del libro suenan extremadamente actuales, en un contexto en el cual los medios de comunicación identificados con el capitalismo, siguen ofreciendo al público internacional relatos manipulados acerca de los países que no se someten a los intereses foráneos.

La permanente campaña anticomunista que empapaba prensa, libros, películas y los otros productos de la industria cultural estadounidense calaba en el imaginario colectivo de los pueblos que vivían “al otro lado de la cortina de hierro”. Así como hoy, la misma industria cultural sigue estigmatizando todos los países progresistas que defienden su soberanía e independencia de las miras imperiales (Nicaragua, Venezuela, Cuba y Nicaragua, sólo para hablar de la región latinoamericana).En ese entonces, la guerra fría y el clima de tensión entre Estados Unidos y Unión Soviética, generaba preocupación en los pueblos. Los recuerdos de la II Guerra Mundial eran recientes, así como los devastadores efectos de las bombas atómicas lanzadas por EEUU sobre Japón en agosto de 1945.

La amenaza atómica impulsaba los movimientos juveniles a clamar por la paz. El joven Carlos Fonseca, también se sumó a esta demanda de los jóvenes socialistas y comunistas reunidos en Rusia y Alemania Oriental aquel verano del ´57.

61 años después del viaje a Rusia del Comandante Carlos, Barricada Historia propone a sus lectores las primeras páginas de ese libro, en su edición de 1980: esperamos que encuentren esta lectura de su interés.

Sobre el Autor

césar cando mendoza

Estudios superiores en pedagogía y filosofía por las universidades públicas de Loja y la Central de Quito, Ecuador; arte digital en la Universidad de las Américas.- Incursiona en la narración pero sobre todo la poesía; sus muestras creativas aparecen regularmente en revistas electrónicas de dentro y fuera del país. Inició: diciembre de 2021

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