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Roberto Bolaño: poeta de la universidad desconocida

Roberto Bolaño: poeta de la universidad desconocida

Testamento literario

La metamorfosis en Bolaño es evidente: transita indiferente del verso a la prosa poética, y de ésta al poema narrativo.

«Creo que en la formación de todo escritor hay una universidad desconocida que guía sus pasos, la cual, evidentemente, no tiene sede fija, es una universidad móvil, pero común a todos» – dijo en su día el escritor chileno, radicado en España.

En 1977 Bolaño aterriza en Madrid, en busca de trabajo manual. Las peripecias duran hasta el mismo día de su muerte. Cambió de domicilio más de una vez, y con el los legajos entreverados con la ropa. Los manuscritos y mecanoscritos deambularon por los patios de automotores donde hizo de vigilante. O en su mochila de distribuidor de baratijas en la calle.

En 1993, con síntomas cada vez más claros de una patología relacionada con el hígado, Bolaño ordenó y fijó el material acumulado, dando lugar a un grueso volumen. Limpio y agregado, el volumen quedó listo, sin embargo sólo vio la luz después de la muerte, no sin antes anunciarlo, como una suerte de testamento literario.

¿A quién se dirige ese precioso poema titulado «Tardes de Barcelona» y qué significa?: «En el centro del texto / está la lepra. // Estoy bien. Escribo / mucho. Te / quiero mucho». Quizá lo más fascinante de Bolaño sea precisamente la imposibilidad de descifrar completamente los enigmas que construye en sus páginas, en las que se baraja su vida íntima, su memoria, su fantasía, la literatura o la metaliteratura, y creo que en este libro podemos encontrar también la mejor definición posible de su obra, ahora y en el futuro: «Un sueño maravilloso / que atraviesa países y años / Un sueño maravilloso / que atraviesa enfermedades y ausencias».

«La Universidad Desconocida abarca quince años de trabajo. Allí hay poemas corrosivos, impenetrables como sueños ajenos, detectives salvajes, y muchas otras rutas. Pero lo que en todos los poemas está presente es la peculiar forma de escritura: “Quiero decir que mi lirismo es DIFERENTE/ (ya está todo expresado pero permitidme añadir algo más)”. Lo que Bolaño añade es la ocupación del lenguaje y detecta el poema en la conversación cotidiana, en el delirio del vagabundo o en la añoranza del tiempo perdido. Su poesía, siguiendo los pasos de Nicanor Parra, no se instaura en el poema, sino en la duda del poema, del poeta y del lector. Esta noción fue adquirida en los años infrarrealistas y nunca abandonada» (Carlos Ricarte).

NO COMPONER POEMAS SINO ORACIONES
Escribir plegarias que musitarás
antes de escribir aquellos poemas
que creerás no haber escrito nunca
PARA EDNA LIBERMAN
Dice el saltimbanqui de las Ramblas:
Este es el desierto.
Es aquí donde las amantes judías
Dejan a sus amantes.

 
Y recuerdo que me amaste y me odiaste
luego me encontré solo en el Desierto.
Dice el saltimbanqui: éste es el Desierto.
El lugar donde se hacen los poemas.
Mi país.

LAS SIRENAS

¿Escuchas las sirenas de la noche?
Sí.
La neblina cubre el puerto.
Pero son mensajes para ti.
Las sirenas los cornos los gemidos de la niebla.
Pero yo no sé qué intentas decirme.
Tal vez es la voz de tu conciencia.
Mi conciencia pájaro enronquecido.
¿A estas horas de la noche?
¡Pero tú escribes aún!
Cosas sin importancia.
¿Papeles póstumos, lo que te permitirá ser amado?
Basta.
Amo ahora.
Abro piernas y escondo mi pájaro.
Tu pájaro enronquecido dentro de la niebla.
¿Con quién intentará comunicarse?
Es gratis.
Es canto.
Dentro de muchos años seré deseado
Como un círculo de hielo.

Lluvia
Llueve y tú dices es como si las nubes
lloraran. Luego te cubres la boca y apresuras
el paso. ¿Cómo si esas nubes escuálidas lloraran?
Imposible. Pero entonces, ¿de dónde esa rabia,
esa desesperación que nos ha de llevar a todos al diablo?
La Naturaleza oculta algunos de sus procedimientos
en el Misterio, su hermanastro. Así esta tarde
que consideras similar a una tarde del fin del mundo
más pronto de lo que crees te parecerá tan sólo
una tarde melancólica, una tarde de soledad perdida
en la memoria: el espejo de la Naturaleza. O bien
la olvidarás. Ni la lluvia, ni el llanto, ni tus pasos
que resuenan en el camino del acantilado importan;
Ahora puedes llorar y dejar que tu imagen se diluya
en los parabrisas de los coches estacionados a lo largo
del Paseo Marítimo. Pero no puedes perderte.

Lisa
Cuando Lisa me dijo que había hecho el amor
Con otro, en la vida cabina telefónica de aquel
Almacén de la Tepeyac, creí que el mundo
Se acababa para mí. Un tipo alto y flaco y
Con el pelo largo y una verga larga que no esperó
Más de una cita para penetrarla hasta el fondo.
No es algo serio, dijo ella, pero es
La mejor manera de sacarte de mi vida.
Parménides García Saldaña tenía el pelo largo y hubiera
Podido ser el amante de Lisa, pero algunos
Años después supe que había muerto en una clínica psiquiátrica
O que se había suicidado. Lisa ya no quería
Acostarse más con perdedores. A veces sueño
Con ella y la veo feliz y fría en un México
Diseñado por Lovecraft. Escuchamos música
(Canned Heat, uno de los grupos preferidos
De Parménides García Saldaña) y luego hicimos
El amor tres veces. La primera se vino dentro de mí,
La segunda se vino en mi boca y la tercera, apenas un hilo
De agua, un corto hilo de pescar, entre mis pechos. Y todo
En dos horas, dijo Lisa. Las dos peores horas de mi vida,
Dije desde el otro lado del teléfono.
GENERACIÓN DE LOS PÁRPADOS ELÉCTRICOS
Un poema de Roberto Bolaño


ese halo de luz naranja pudo haber sido una gran poeta
esa muchacha que estudia el último semestre de Biología y cena
en el Maxim’s del subdesarrollo y fornica a la medianoche
en un edificio de cristal y vomita en la madrugada con sudores
pudo haber sido una gran poeta
pudo haber sido una amazona y pudo galopar en cierta manera
libre hasta que la hubieran derribado de un balazo entre los senos
—esa mujer que vive con su esposo un paisaje de barrios cercándolos
agradable monotonía de los desayunos americanos
envejeciendo irremediable entre la dureza del lirismo nazi
y sagas que cantan nuevas juventudes —chicos picados de viruela
o atomic morphine
esa mujer que llora en el laboratorio mientras las calles
arden y yo caigo, pudo haber sido una poeta
estamos muertos, nosotros somos los muertos
se oirá en esos días
su cuerpo blanco se mecerá se mecerá
mientras un falo va abriendo su vagina se mecerá se mecerá
sus ojos serán un desierto
—dios mío, sálvate
esa mujer de 30 años nunca tendrá un hijo, esa mujer
de 35 años irá al supermarket con un vestido de flores azules
—¿pero venderán mis poemas en la sección libros
y mi carne destazada en conservas, en verduras,
en ropas-para-el-invierno?
Esa mujer de 40 años blasfemando y riendo incrédula
mira, se acabó la menstruación, se acabó
oh multitudes de los grandes funerales niños de los grandes
acontecimientos deportivos muchachos de las futuras
concentraciones en campos rock
una nube roja se fragmenta por ustedes
esa mujer detenida en una silla
sin duda recuerda por última vez a su primer compañero
—los adolescentes de diamante
y aunque su psicoanalista, su esposo, la esposa de su psicoanalista
y su madre conversen sobre la pacificación de los días
la desaparición de la peste
ella siente
que los motines volverán que la han vencido
esa vieja ocupada en su manicomio
sintiendo próxima su muerte y que en realidad
quisiera volver atrás, a una verdadera cama
ese halo de luz naranja que se apaga
sin alegría ni sufrimiento
pudo haber sido una gran poeta
la más amorosa
amada
mía
Razón. Dicen que el poema “Generación de los párpados eléctricos” lo escribió Roberto Bolaño despechado por el desamor de Lisa Johnson, retratada en el personaje de Laura Jáuregui en Los detectives salvajes que frecuentó el grupo de los infras y fue pareja de Bolaño. Dicen también que en mayo de 2003, Bolaño llamó a Lisa por teléfono, pero ella, una bióloga respetada, prefirió no recibir llamadas del pasado.
Publicado por primera vez en Muchachos desnudos bajo el arcoíris de fuego. 11 jóvenes poetas latinoamericanos, México: Editorial Extemporáneos, 1979 y recuperado en la antología Poesia chilena de hoy. De Parra a nuestros días, Metales pesados, 1989.

Sobre el Autor

césar cando mendoza

Estudios superiores en pedagogía y filosofía por las universidades públicas de Loja y la Central de Quito, Ecuador; arte digital en la Universidad de las Américas.- Incursiona en la narración pero sobre todo la poesía; sus muestras creativas aparecen regularmente en revistas electrónicas de dentro y fuera del país. Inició: diciembre de 2021

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