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MOVIMIENTOS SOCIALES EN ECUADOR

MOVIMIENTOS SOCIALES EN ECUADOR

SOCIEDAD ARTÍSTICA E INDUSTRIAL DE PICHINCHA–SAIP

En Ecuador pocos han publicado en forma documentada la historia del los movimientos sociales, como sí hizo el Dr. Patricio Ycaza. El movimiento obrero ha quedado en deuda con el porque ocupó extensos años de investigación, lo mismo en bibliotecas oficiales que en la de la propia SAIP (desaparecida por irresponsabilidad de sus dirigentes).

En el tomo de la Historia del Movimiento Obrero Ecuatoriano (dedicado al dirigente socialista Dr. Telmo Hidalgo, CEDIME, colección Análisis Histórico, segunda edición revisada, 1984,370 pgs.), se refiere a la Sociedad Artística e Industrial de Pichincha, fundada en Quito el 11 de febrero de 1892, con la concurrencia de 200 artesanos, artistas e industriales. Era la época de las castas del conservadurismo, opuestas al liberalismo machetero, liderado por Eloy Alfaro.

La SAIP nació bajo las sombras del catolicismo fundamentalista que incidió en los dirigentes obreros, por un sindicalismo de pacto entre trabajadores y patronos; se trataba de una organización gremial corporativa para amortiguar el conflicto de clases entre la burguesía y el proletariado.

A propósito de esto último la política de los Estados Unidos de Norteamérica y las castas serviles en América Latina y el Caribe, impusieron el denominado comunitarismo, concepto que valió para impulsar los círculos católicos de obreros. La hija menor de semejante doctrina es la mutualista, que busca la pasividad y la mansedumbre frente a los conflictos sociales, en la clase social de pobreza crítica, pauperizada, los de a pie, discriminados en la ciudad y el campo.

En el marco del escándalo de la venta de la bandera, protagonizado por la sarta de traidores: José M. Plácido Camaño, Antonio Flores Jijón y Luis Cordero, la argolla inmoral sin patria, en contubernio con el ex dictador Ignacio de Veintimilla en el exilio, hizo un negociado con las castas chilenas para adquirir el buque que llevó el nombre de Esmeraldas. Esta nave sirvió para ayudar a los japoneses que estaban comprometidos en la guerra en Oriente Medio. Fue un atraco. En Guayaquil los trabajadores salieron a las calles para protestar en contra de la argolla al grito de ¡Vive Alfaro, carajo!. Y se armó la revuelta popular.

Alfaro llamó a los trabajadores a unirse en torno del liberalismo revolucionario, acusado de nihilista y comunista por la oligarquía terrateniente de la Sierra y la burguesía costeña que controlaba las importaciones y exportaciones de productos con países de la región pero en particular con los norteamericanos. En 1896 el gremio de carpinteros de Guayaquil declara la huelga general por el derecho a la jornada de trabajo de 9 horas (de 7 a 11 y de 12 a 15) y el aumento salarial. Con el ejemplo de lucha social de los carpinteros, se unen los panaderos (1898) por el alza de salarios (de 2 sucres diarios). La respuesta del Estado no fue otra que la represión policial, encargada de sablear al proletariado.

Después de algunos intentos de organización de los pobres tanto en Quito como Guayaquil, apoyados por los liberales revolucionarios, Alfaro en el poder político es el único mandatario que integró a los obreros en los gobiernos seccionales, y, aún más, donó en nombre del Estado, el solar para la construcción de la Sociedad Hijos del Trabajo y en Quito la casa dotada con muebles donde funcionó tradicionalmenmte la SAIP.

Desde aquella época la SAIP dio cabida a todos los trabajadores organizados: artesanos, artistas y pequeños industriales de la ciudad; ningún gobierno pudo desalojar a los trabajadores de esta sede que hizo historia de la mano de la CTE, la Federación de Trabajadores de Pichincha-FTP y el partido Socialista Revolucionario cuyos militantes estuvieron unidos a la clase obrera y los trabajadores informales, el campesinado, las organizaciones de mujeres, el magisterio y los estudiantes.

Los gobiernos civiles y militares no pudieron atentar en contra de la Casa del Obrero, como se la conoció en el ambiente quiteño pero sí algunos dirigentes infiltrados en el seno de la SAIP para colocar a ésta en la inanición, lo cual ha causado la destrucción física del inmueble. En el plano jurídico la SAIP es dueña absoluta mientras el Decreto de propiedad no sea derogado. Otro tanto ha ocurrido con la casa de la solidaridad, destinada a huéspedes, ubicada en el sector de San Roque.

En la actualidad la SAIP ha retomado vida con su directiva legalmente constituida, y se propone hacer realidad el proyecto de recuperación de las propiedades que le pertenecen, y retomar la organización social de los trabajadores. No un museo como quieren algunos intelectuales equivocados que desconocen la historia.

Sobre el Autor

césar cando mendoza

Estudios superiores en pedagogía y filosofía por las universidades públicas de Loja y la Central de Quito, Ecuador; arte digital en la Universidad de las Américas.- Incursiona en la narración pero sobre todo la poesía; sus muestras creativas aparecen regularmente en revistas electrónicas de dentro y fuera del país. Inició: diciembre de 2021

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