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diario de TURÍN

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Brigadas cubanas en el viejo continente

Cuba no entrega sobras, comparte el fruto de la revolución popular en los confines del Mundo, y a petición de Gobierno. La salud y la educación son un derecho y no un servicio, como equivocadamente sostiene la teoría económica donde el capital es prioridad y no el humano.

El mérito de la revolución cubana es la solidaridad. No es la diplomacia de la sumisión frente a los países industrializados. Es la filosofía de la vida donde el protagonista es el hombre. La acción de las brigadas han recorrido casi todos los continentes, y, con motivo de la pandemia del coronavirus, no pensaron dos veces para acudir en ayuda. Lo de Mariel es el comienzo de una extensa actividad en defensa de la vida.

«Cuba abrió el puerto del Mariel el 18 de marzo de 2020, en una arriesgada operación de salvamento. Aviones británicos, incluido uno equipado como ambulancia, arribaron al aeropuerto de La Habana. Mario Martínez Lahera, el práctico del puerto, nunca había entrado a zona roja alguna, pero se puso el traje especial y condujo la gran embarcación hasta el atracadero. «Recuerdo que utilicé cinco trajes especiales durante las veinte horas que permanecí dentro del crucero, pues yo estaba acogido al nivel de seguridad uno para evitar contraer el coronavirus».4 Al bajar, algunos pasajeros sostenían un cartel que decía: «Te quiero, Cuba». Fue solo el preámbulo de la ayuda que esta isla, del llamado tercer mundo, ferozmente bloqueada, con medidas recientes que acentuaban el acoso imperial, daría de manera solidaria al primer mundo. Ya no hay segundo mundo: solo ricos y pobres. Pero dos mundos son demasiados mundos».

A petición de parte

(…)la pandemia de coronavirus irrumpió con fuerza incontrolable. Ante este panorama, las autoridades de la Lombardía y el Piamonte solicitaron la colaboración de una brigada médica cubana. Los hospitales habían colapsado, los especialistas de la sanidad estaban desbordados, los cementerios locales no lograban acoger la avalancha de los fallecidos.

Enrique Ubieta compartió el vivir cotidiano de las brigadas médicas cubanas que acudieron en respuesta al llamado, instaladas en hospitales armados a toda prisa para afrontar la expansión de la pandemia
en la ciudad lombarda de Crema y en el Turín piamontés. El resultado literario es la crónica de la pandemia, una suerte de testimonio ocular, testigo de cargo, un soldado de la solidaridad.

¡ajá! recoge el Diario de Turín para que tú lo descargues libremente, y conozcas de buena fuente la labor internacionalista de Cuba, a pesar del boqueo económico, la injerencia de las ONGs extranjeras que actúan infiltradas para dividir al pueblo cubano.

Sobre el Autor

césar cando mendoza

Estudios superiores en pedagogía y filosofía por las universidades públicas de Loja y la Central de Quito, Ecuador; arte digital en la Universidad de las Américas.- Incursiona en la narración pero sobre todo la poesía; sus muestras creativas aparecen regularmente en revistas electrónicas de dentro y fuera del país. Inició: diciembre de 2021

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