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DEBATE de cultura política

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DEBATE

Perú

¿Hacia dónde vas Perú?

¿POR QUÉ EL PUEBLO PERUANO PERDIÓ LA CONSTRUCCIÓN DE SU PROPIO DESTINO?

La crisis política de Perú no es sólo racista sino sobre todo de intereses económicos. En Lima los medios de comunicación, aspiran y respiran hipocresía, los políticos de tiempo completo son de doble moral.

1. El 7 de diciembre por la mañana el presidente Pedro Castillo Terrones, leyó un mensaje al país cuyo contenido se refiere a la disolución del Congreso Nacional, gobernar mediante decretos con fuerza de ley, además de convocar a elecciones para nombrar constituyentes, encargados de redactar la nueva Carta Magna, entre otras demandas urgentes. Leyó y no más.

2. Esto último hizo reaccionar tardíamente a 101 diputados (de 130), incluido algunos que apoyan la gestión presidencial de Castillo, quienes a eso de mediodía del mismo 7 de diciembre, resolvieron, en flagrante golpe de Estado, la destitución del presidente Pedro Castillo Terrones. Desde entonces los medios de comunicación, en coordinación con la oposición politica fujimorista, acusan a Castillo de golpista.

Acto seguido el Congreso eligió y posesionó por sucesión presidencial a la primera vicepresidenta de la República para que ejerza la presidencia, cargo que recayó en Dina Boluarte, quien, hasta hace poco, ejerció la cartera de ministra de Inclusión Social, además de ofrecer lealtad al presidente Castillo: «Si el Congreso destituye al presidente Castillo, me voy yo también», dijo, meses atrás. El acto de posesión del cargo de presidenta en la persona de la Boluarte es, por principio jurídico, inconstitucional e ilegal porque no hubo falta presidencial.

3. De los 33 millones de peruanos, distribuidos en 24 departamentos, 18 millones acudieron a votar hace 17 meses, y Castillo ganó por 40 mil votos sobre la contenedora Keiko Fujimori. Luego de no pocas controversias sobre los resultados electorales, el Tribunal respectivo entregó las credenciales de presidente a Castillo. La oposición no se dio por vencida, usó la mayoría de votos en el Congreso para obstaculizar el trámite de más de 54 proyectos enviados por el ejecutivo. Era la crónica de una muerte anunciada. A esto último suma las discrepancias con la dirección del partido Perú Libre cuyo máximo dirigente, entre balbuceos y poses autoritarias, no estuvo a la altura de las circunstancias, no movilizó a los adeptos ni trazó un canino para defender el triunfo electoral; Castillo, que no había gobernado a la uzanza tradicional-liberal, se remitió a dar bandazos administrativos, cambiando por aquí y por allá ministros, extendiendo la mano a la oposición, inclusive al mismo presidente de EUA. Durante 16 meses de gobierno, la oposición política creó un clima de inseguridad pública, cosa que fue canalizada por los fujimoristas y sus aliados para acosar a Castillo y provocar casi permanentes cambios de ministros, previó al puntillazo artero de la destitución. La partidocracia fujimoristas y sus aliados son racistas, incluso los asesores del mismo Castillo le quitaron el sombrero y el lápiz para imponer la camisa de marca con corbata. Lo despojaron de los símbolos para restarle identidad.

4. Para los peruanos no es novedad la inestabilidad política. 6 presidentes en 4 años. Ninguno de ellos culminaron el período que manda la Constitución vigente, lo cual revela que, delante de la voluntad de los electores, funcionan los grupos de poder económico y las empresas extranjeras del petróleo y gas. Cada 5 años los electores votan para elegir pero los que resultan electos, delinquen. O los presionan para delinquir.

5.Tan pronto como fue vacado Castillo por el Congreso la fiscalía reactivó algunos procesos jurídicos sobre presuntos actos de irregularidad administrativa contra Castillo, y, con motivo del golpe del Congreso, dispuso la detención provisional con fines investigativos; además la Procuraduría General del Estado lo acusó de presunta sedición, abuso de autoridad y grave perturbación de la tranquilidad pública.En la calle fue detenido el presidente Castillo, bajo la injustificada figuras jurídica de «flagrancia». Fue un destitución anunciada, concertada y aplicada por el Congreso y la función jurisdiccional al servicio de los poderes fácticos. Pero el conflicto social se inscribe en la lucha de clases, de ricos contra pobres (y viceversa), el resto son botones de la camisa.

¿Cómo explicar semejante atolladero político?

Una precisión histórica.

6. Perú es eminentemente agrícola, y la tierra apta para esta actividad, permaneció en gran medida en manos de los terratenientes chapetones de origen peninsular, y luego, con el proceso de la independencia inconclusa, a favor de las castas criollas con la venia dictatorial del Libertador Simón Bolívar. En pocas palabras la esclavitud de los campesinos quedó intacta. Bolívar fue más allá. Mediante decreto separatista,creó la República de Bolivia, en el alto Perú, amén de imposiciones monetarias contra la mayoría de la población, lo cual colmó la paciencia de los mismos generales de los ejércitos independentistas, como La Mar, de origen cuencano, quien ordenó sin más la expulsión de Bolívar. De por medio estuvo la la injerencia de la delegación diplomática de los EUA y la imposición de la soldadesca inglesa.

7. Los grupos de poder económico aparecieron con más fuerza en la escena política; las castas redactaron constituciones y reglas menores para proteger sus intereses e imponer a raja tabla normas mercantilistas apegadas a los designios extranjeros.

A este respecto el socialista José Carlos Mariátegui La Chora (1894-1930), en su libro Los 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana (1928), reflexiona, propone y publica su tesis de la peruanización del Perú, en clara alusión a los liberales de la época que copiaban y apoyaban casi todo lo que hacían los gobiernos de Europa Occidental y de EUA. Los ensayos son un conjunto de propuestas que aparecieron en la revista de su dirección Amauta, que, en 1928, fue clausurada por las castas gobernantes, representadas por el gobierno de Leguía y acusada ( la revista y sus colaboradores) de difundir el comunismo y preparar el complot contra el gobierno.

El APRA

8. Mariátegui discrepó con el líder social Haya de la Torre por concepciones teóricas,relacionadas con la organización del partido político Acción Popular Revolucionaria Americana-APRA. En aquella época, influenciada mundialmente por la revolución agraria de México y la bolchevique de Rusia, se funda el partido socialista bajo la dirección de Mariátegui, pero,con el objeto de cumplir algunos requisitos exigidos por las Internacionales comunistas, hubo de cambiar el nombre por el de partido comunista. Haya de la Torre no estuvo de acuerdo y más bien propuso la propuesta un sistema de alianzas estratégicas con los grupos d poder económico para construir un poder popular por etapas. Mariátegui consideró que era inviable este proyecto político porque los intereses de los EUA estaban por encima de cualquier aspiración popular.

Después de la muerte de Mariátegui el APRA realizó alguna intentos electorales para «tomar el poder», pero las castas vinculadas con la diplomacia norteamericana lo frustraron; décadas más tarde el APRA, abandonó su tesis americanista y antiimperialista para optar por la línea socialdemócrata, es decir, ratificar la unión con los ricos en detrimento de los pobres. Entre los beneficiarios de esta posición política fue Alan García, quien gobernó por 2 ocasiones no consecutivas para culminar su vida en el suicidio. Hoy los herederos del partido, vendido a la embajada estadounidense y en alianza con la bancada fujimorista, votaron por la destitución de Castillo.

9.Los gobiernos republicanos y demócrata de los EUA desde pronto entendieron la realidad peruana, en el sentido favorable a sus consigna: América para los americanos. Esta política imperialista sirvió de base para la unión de las fracciones oligarcas y burguesas, que se turnan en el poder para acrecentar sus riqueza y entregar en manos de los EUA, Canadá, China y otros la riqueza proveniente de la minera, gas y petróleo.

10. Al finalizar los años 60s un grupo de militares, formados en los institutos superiores, con el prestigioso General Juan Velasco Alvarado, resuelven derrocar(1968) al presidente pro imperialista Fernando Belaunde Terry, fundador del partido Acción Popular, quien, bajo el pretexto de la industrialización asistida, transformó el Perú en una maquiladora de ensamblaje automotriz¹, con lo cual los EUA refrendaron la política de captura de materias primas a cambio de empleos de ocasión y de mano de obra barata.

La primera reforma agraria

11. El gobierno militar de Juan Velasco Alvarado, aplicó la primera reforma agraria; afectó sensiblemente a las roscas oligarcas, en beneficio de las comunas campesinas. La consigna: tierra para quien desea trabajarla, se hizo realidad con el Plan Inca.

Esto último no fue coincidencia sino consecuencia de los cambios revolucionarios habidos en Cuba donde el triunfo guerrillero comandado por Fidel Castro Ruz, echó del poder a Fulgencio Batista y su camada de colaboradores norteamericanos, expulsó a las empresas poderosas que controlaban las buenas tierras agrícolas, como la United Fruit Co., ligadas a los grupos de terratenientes nativos y emigrantes peninsulares e inició el camino de un gobierno popular al socialismo, con el auspicio de la URSS. El ciclón revolucionario de Cuba, extendió su furor revolucionario por América Latina, causando más de una preocupación al gobierno norteamericano.

La Alianza adormecedora

12.El presidente JFK de los EUA respondió con el plan político Alianza para el progreso para aplacar la ola de protesta social que amenazó con las armas al brazo, desestabilizar el «patio trasero» de América Latina.

La Alianza para el progreso no sólo contemplaba ayuda económica para los gobiernos títeres, sino también una campaña rabiosa de anticomunismo para involucrar a todos los hombres y mujeres que luchan contra la injusticia social. En Perú los aparatos de espionaje (CIA), unidos con las fuerzas armadas y policías, frustraron los objetivos revolucionarios de Hugo Blanco y Héctor Béjar, mismos que, desde diferentes posiciones políticas pero coincidentes en la lucha antiimperialista y anticapitalista, fueron artífices de las primeras experiencias insurgentes del siglo XX. Estos hechos incidieron en el pensamiento y la acción de los militares peruanos, que pasaron de la observación pasiva a la acción desde el poder político.

El nacionalismo

13. El pueblo peruano no olvidó las palabras proféticas de Mariátegui de peruanizar el Perú para no depender del extranjero, de la explotación de la mano de obra que, en buen romance, sólo sirve para enriquecer a las compañías norteamericanas, canadienses e inglesas. La explotación del guano y la minería no sirvieron para salir de la crisis capitalista, por el contrario, aumentó el desempleo, la pobreza y la miseria, empujó la inmigración campo-ciudad e hizo de Lima una ciudad de canela en el centro urbano, con suburbios sin servicios básicos en las franjas arenosas y los cerros adyacentes.

Velasco Alvarado expropió para el pueblo las instalaciones petroleras de Talara en el norte (1968) para impulsar el sentimiento nacionalista, cercano a las ideas primigenias del APRA; adelantó la reforma agraria con la devolución de la tierra a favor de los dueños ancestrales; confiscó los medios de comunicación, vinculados a los grupos de poder económico para que sean controlados por los trabajadores organizados en sindicatos, amén de reformas en la cultura, la educación y la salud públicas.

El nacionalismo, con ser una opción válida para levantar el ánimo de Patria, no es suficiente porque pierde de vista la perspectiva revolucionaria de más aliento, como acertadamente sostuvo en su origen formativo la APRA de Haya de la Torre. Aún en los tiempos de la globalización moderna del capitalismo, se escuchan voces etno caceristas de la familia Humala, de corte nacionalista sectario. Los hermanos Ollanta y Antauro Humala don la conciencia equivocada del Perú. El primero de ellos gobernó el Perú para enriquecerse personalmente, y el segundo, después de un carcelazo de 17 años por sedición, culminó su carrera política por apoyar el golpe del Congreso contra Castillo, además de mostrar públicamente su simpatía por Dina Boluarte, acusada de traidora y usurpadora del poder por los de a pie.

14. La Boluarte es una abogada de origen campesino, afiliada a Perú Libre y amiga personal del máximo dirigente Dr. Wladimir Cerrón, un médico graduado en Cuba y dirigente principal de ese partido; figuró como primera vicepresidenta al lado de Castillo, hasta que la oposición le brindó en bandeja de plata la presidencia por sucesión. ¿Hubo un pacto entre los fujimoristas y Perú Libre?¿Cómo explicar el voto contra Castillo en el Congreso? En efecto la bancada de diputados de este partido votó de la mano de la oposición por la destitución de Castillo, traición que la Boluarte echa en cara a los otrora amigos de campaña electoral, entre ellos Guido Bellido, ex canciller. En una de sus de las declaraciones de la Boluarte, dijo: he dispuesto que la policía y el ejército sólo use perdigones para disuadir las protestas sociales. ¿Cuál es el resultado? 30 muertos y decenas de heridos por efecto de armas de fuego, acribillados en el acto.

Boluarte se aferra al poder. ¿Por qué? La embajada estadounidense la apoya y la cúpula militar y policial le brinda su respaldo. ¿Y los de a pie? Los que votaron por Castillo no tienen vela en en este entierro. De allí el derecho a la protesta social, sale a flote. El ex militar y diputado Jorge Montoya Manrique, culpa de las muertes a Castillo por haber disuelto al Congreso, pero calla (Montoya) que con su voto destituyó a Castillo para nombrar de presidenta a la Boluarte, con la condición de prorrogar los contratos mineros y matar sin más a los hombres y mujeres del pueblo.

Industria automotriz peruana del desarrollismo económico
Represión policial, Perú

Dina Boluarte, asume el poder político

También en Ecuador

15. En Ecuador también los militares asumieron el poder político (1963), con la junta de gobierno presidida por Ramón Castro Jijón. Pero, a diferencia del gobierno peruano, intentaron una reforma agraria de maceteros, esto es, parcelaron algunas haciendas ociosas para engañar a los huasipungueros de la época, quienes, forzados por los terratenientes, abandonaron las míseras parcelas para trasladarse a lugares inhóspitos. La dictadura militar, servil a la embajada estadounidense, mereció el descontento popular, y fue derrocada en las calles por los estudiantes (URJE) y trabajadores. Los aparatos de espionaje CIA hicieron lo suyo: aliado con la iglesia católica y el gobierno militar persiguieron y asesinaron a los líderes sociales, acusados sin pruebas de «terroristas/comunistas». La denominada «izquierda», sectaria y stalinista, tampoco estuvo a la altura de la correlación de fuerzas de aquella época, favorable al pueblo pobre; sólo cumplió con el papel aventurero de echar del poder político a los militares y no a la oligarquía terrateniente y financiera, ligada a las transnacionales petroleras.

Más tarde una nueva generación de militares, derrocó al dictador civil José María Velasco Ibarra, con el Gral.activo Guillermo Rodríguez Lara a la cabeza, quien, emulando a Velasco Alvarado, denominó «gobierno nacionalista y revolucionario». El partido comunista, dirigido por Pedro Saad, colaboró con la dictadura. Hubo reformas a la ley de hidrocarburos y algazara por la perforación de nuevos pozos petroleros de la selva oriental, crearon CEPE como empresa estadal de petróleo, incorporó la extracción y el comercio petrolero a la OPEP, pero los contratos y el control general de la extracción de hidrocarburos estuvo bajo el dominio de las grandes empresas norteamericanas, entre ellas la Texaco Gulf. En educación la Junta de Planificación diseñó un plan quinquenal de corte nacionalista, mismo que duró más en el papel que en los hechos. A poco Rodríguez Lara fue relevado por un triunvirato militar, encargado de reprimir a los trabajadores y dirigentes sindicales, entre ellos a su presidente Manuel Antón Vélez y César Cando Mendoza de la Unión Nacional de Educadores-UNE, que realizó uno de los paros más combativos (Mayo/77) por la nivelación de sueldos entre los maestros de primaria y secundaria, además de la exigencia del retorno al régimen Constitucional, como en efecto sí ocurrió por la presión popular en las calles.

Caída de Velasco Alvarado

16. Velasco Alvarado fue víctima de la trapacería internacional por parte de la industria de las armas. La CIA se encargó de remover las viejas rencillas entre Perú y la oligarquía de Chile, con lo cual promovieron un posible conflicto bélico. Velasco invirtió capital en armas de origen ruso para defender el territorio peruano y recuperar la tierra usurpada por un puñado de familias pudientes de Chile.El conflicto bélico quedó suspendido, no así el descontento en las filas militares, liderado por Francisco Morales Bermúdez, quien derrocó (1975) al General Velasco Alvarado. El

El relevo militar sirvió para beneficiar a las castas tradicionales, las compañías mineras del extranjero, incluso a una fracción de los empresarios chilenos, apoyados por el dictador Augusto Pinochet, que controlaron el negocio del gas doméstico.

El General Francisco Morales Bermúdez, dejó sin efecto las conquistas sociales de los de a pie; la oligarquía peruana recuperó el poder político y la Casa Blanca norteamericana afianzó aún mas su política económica de obtener materias primas a precio de gallina enferma. Desde entonces el pueblo peruano, los de a pie, perdieron el rumbo de construir su propio destino; disminuída la soberanía, las castas se enriquecieron más, hasta hacer del país una pieza clave del ajedrez político de los EUA.

El poeta y novelista Manuel Scorza, dejó constancia escrita en un conjunto de obras literarias, relacionadas con la explotación minera y el comportamiento saqueador de la riqueza por parte de las empresas canadienses en el Cerro de Pasco.

El fujimorismo privatizador

17. Con el triunfo electoral de Alberto Fujimori (1990) – un profesor universitario de origen nipón que representó a las castas peruanas de Lima, inició un extenso período de privatización, 222 empresas estadales de bienes y servicios, incluída la telefónica, que Velasco Alvarado con el pueblo trabajador, lograron acumular 30 años atrás; el libreto estadounidense se aplicó según la condiciones del neoliberalismo. El proceso electoral fue una farsa montada por la burguesía financiera para acorralar a los electores; Fujimori aplastó al postulante de una de las fracciones de los ricos Mario Vargas Llosa.

Fujimori y un ex militar con título de abogado de nombre Wladimir Montesinos, se quedaron más de la cuenta en el poder político con el proyecto de vender las empresas del Estado y combatir al terrorismo de Sendero Luminoso. El primero fue exitoso para las castas pudientes, pero en cuanto al terrorismo las fuerzas armadas y la policía, se trenzaron en mutuas emboscadas y crímenes de lesa humanidad, con un resultado aterrador que conmovió a los organismos de derechos humanos porque miles de campesinos inocentes, murieron fusilados a 2 fuegos en sus propios predios. Los senderistas pretendieron por la vía de las armas, tomar el poder político, sin importar el alto costo social. Los años 80s y 90s la violencia cobró vidas inocentes pero los aparatos de espionaje oficial, pudieron más. Abimael Guzmán y algunos cabecillas de Sendero fueron reducidos a prisión por el resto de la vida. Años más tarde Fujimori y Montesinos, acusados de abuso de poder y enriquecimiento ilícito, fueron sometidos a sendos juicios jurídicos y luego sentenciados a condenas en cárceles dotadas de comodidades. Queda la hija, Keiko Fujimori, para pujar por la captación del poder político, quien, frustrada por la derrota electoral, dispuso que los diputados del partido hagan hasta lo imposible para destituir a Castillo. Logrado el objetivo, Keiko felicitó a la Boluarte.

Las andanzas del niño feo

18. El «escribidor» Mario Vargas Llosa-MVLl, súbdito de la corona española, declaró hace poco, luego de 3 divorcios traumáticos, que el es Perú, e inmediatamente golpeó su pecho y desbarató su cabellera en señal de cómplice de la crisis política. De hecho el premió Nobel de literatura reconoce que sí es producto de pésima calidad en el mercado de la política peruana por servir a dos amos: la España franquista, con residuos monárquicos y de gobierno socialdemócrata, aliado a la OTAN, y el amo ideológico del neoliberalismo, doctrina de origen liberal del sistema capitalista, que el Reino Unido, cuna de Adam Smith y Margaret Thatcher, renunció de esta doctrina por incompatible a sus intereses, sin embargo el neoliberalismo aparece cual basura reciclada en la cabeza y los planes de los gobiernos latinoamericanos, además porque forma parte del paquete de condiciones que impone el FMI. El «escribidor» MVLl, en los estertores de la senectud, no sólo golpea su pecho para arrepentirse de sus aventuras matrimoniales, sino sobre todo confiesa una vez más su responsabilidad en la crisis política de su lugar de nacimiento. Su cuchara-pluma no cesa de publicar contra Perú, y a favor de Keiko Fujimori. El Perú de MVLl no es el de los 10 millones de pobres en la indigencia porque no los representa ni de lejos, tampoco es el vocero de la media clase deteriorada por la economía neoliberal, pero sí es la voz de más allá de la frontera peruana, que defiende la doctrina económica del capitalismo liberal y a los fujimoristas compactados con los congresistas del APRA socialdemócrata y otras bancadas de diputados, manipulados a control remoto por el criminal Montesinos, quienes – insistimos – con golpe artero de mano, destituyeron al presidente Constitucional y legítimo Pedro Castillo para imponer en la presidencia a la Boluarte, coautora de la masacre de al menos 30 muertos en lo que va de 20 días de gobierno ilegal. MVLl aplaude a la Boluarte y escupe sobre las tumbas de los 30 peruanos muertos.

Las mineras mandan

19.La destitución de Castillo por el Congreso, obedece a una causa fundamental, cual es los intereses económicos de las transnacionales mineras; los contratos celebrados durante los gobiernos vende patrias estaban por fenecer, con el peligro inminente de revisión por parte del presidente Castillo, de allí la urgencia de la oposición por consumar la destitución presidencial y colocar a la Boluarte en el sillón de Pizarro. Esto último es voz populi y no secreto alguno. Para la partidocracia es cosa de tiempo: mientras más se demora en el poder político y prorroga los contratos mineros en las condiciones favorables, es mejor.

Viene la marcha de los 4 Suyos

20. Perú devastado por los intereses económicos de la clase dominante, entregado a merced de las compañías mineras, es el país insignia de la desestabilización política: 6 presidente en 4 años, los más acusados de enriquecimiento ilícito, soborno y abuso de poder; otros sentenciados a condena sin posibilidades de que el Estado recupere los bienes mal habidos de manos de la delincuencia organizada; no faltan los personajes de la política de baja ralea que recibieron financiamiento de las empresas mineras para impulsar procesos electorales, como el caso de Keiko Fujimori, hija del condenado Alberto Fujimori, quien es la acusada principal en los tribunales de justicia, de recibir financiamiento de las empresas mineras para incrementar su patrimonio y gastos de campaña electoral. La crisis política y los actos de soborno y enriquecimiento ilícito (tiene) nombre y apellido: Alejandro Celestino Toledo, Pedro Pablo Kuczynski, Ollanta Moisés Humala, entre otros, son los responsables directos de la debacle política y la pobreza de los de a pie.

La marcha de los 4 Suyos en el campo y la ciudad es una realidad. Y aunque carece, hasta hoy, de una coordinación y centralización que ofrezca éxito, no cabe duda que la movilidad social, cambia el panorama político. No es la toma de Lima sino la construcción de un gobierno interino del pueblo y para el pueblo sin la Boluarte ni el Congreso, lo cual implica un plan con prioridades: libertad de Castillo, renuncia de la Boluarte, gobierno popular transitorio, Asamblea Constituyente para una nueva Constitución y el encuentro de los pueblos latinoamericanos para la solidaridad.

El riesgo

21. Los de a pie exigen la renuncia de la Boluarte, y en caso de que ella renunciare el Presidente interno será, por sucesión, el presidente del Congreso. Es más las «derechas» quieren un sistema bicameral y cambio de la cúpula del Consejo Electoral. A esto último se suma el pedido de referéndum para preguntar al soberano si dispone (o no) el cambió de Constitución. Los grupos de poder económico garantizan el financiamiento a favor de las empresas electorales afines a sus intereses, por no decir que ellos mismos son propietarios de los partidos políticos.

Los medios

22. La prensa mermelera, que gusta enriquecerse de las asignaciones presupuestarias, entre ellas los grupos El Comercio, El peruano, La República y las redes audiovisuales, han cambiado de posición política: ayer disparaba contra Castillo, hoy ha bajado el arma para respaldar a la Boluarte y a los diputados de la oposición dentro y fuera del Congreso.

No todo está perdido

23. La encrucijada social se resolverá en las calles, de cara al pueblo y sin la intromisión extranjera. La mayor parte del pueblo peruano ha elegido el camino de la lucha social organizada; en las fuerzas armadas y la policía sí existe un descontento a veces contra las empresas transnacionales que pretenden extender los contratos sin reformas, relacionadas con los impuestos; en un sector de la iglesia católica si hay reflexión favorable a los grupos pobres, a los pueblos que sufren por el desempleo y las necesidades insatisfechas, como educación y salud; la participación social de la media clase por mejorar la calidad de vida y, en suma, un incremento en la conciencia de clase por la soberanía y el rechazo a la intromisión de la embajada estadounidense en los asuntos del Perú; crece la solidaridad en México y otros países, que han mostrado su preocupación por la crisis política. A este respecto el presidente Manuel López Obrador ha denunciado las irregularidades habidas en el Congreso del Perú y ha condenado la represión policial y militar que ha causado muertos, heridos y perseguidos políticos; además la destitución de Castillo no es casual sino causal en el marco de la política regional, relacionada con el Tratado del Pacífico, cuyo mandato pro tempore le corresponde a Perú, pero la crisis política interrumpió el proceso de unión de algunos países con fines económicos, que no conviene a los intereses de los EUA.

El destino de América Latina

24. El destino de América Latina no es ni será obra de los EUA ni de los imperios de Europa. Es obra de todos sus pueblos sin las etapas que promueve la socialdemocracia. El presidente Lula de Brasil ha señalado el camino de la unión con la reactivación de UNASUR. Para el pueblo peruano en marcha pacífica pero inamovible en su plataforma de lucha social, el socialismo en un sólo país no garantiza su continuidad de transformación económica, es imperiosa la unión regional para no caer en el desarrollismo económico de la CEPA, instrumento que propuso la industrialización regional con el apoyo del empresariado ligado a los centros de poder económico mundial. El fracaso económico de Perú no es sólo el racismo y el nacionalismo enconado, sino sobre todo los contratos mineros, petróleo y gas, contrarios a los intereses de las grandes mayorías de la población.

La partidocracia aplaude a rabiar la falsa dicotomía de las izquierdas vs. derechas porque sabe que esconde la realidad de la lucha de clases, las contradicciones entre ricos y pobres, empleadores y empleados, amén de problemas relacionados con la libertad de pensamiento, el aborto despenalizado, los grupos minoritarios por su condición sexual, el feminismo y el machismo, la inseguridad pública.

A propósito de un despropósito

25. A propósito el ex presidente de Ecuador, Rafael Correa, reo de sus contradicciones fantasmales, adquiridas por la deformación familiar y de relación de amigos, dio rienda suelta a sus posiciones retrógradas al negar la lucha de clases y a un tiempo reconocer la existencia de ricos y pobres, con lo cual causó más de una hilaridad, además de la concepción individual del «partido político», que, a su juicio, debe cumplir las reglas del caudillismo y no la organización horizontal, de legítima participación democrática, falencia está última que desembocó en la elección personalista a favor del postulante presidencial Lenin Moreno, que, luego de ungido, se transformó en una bomba de tiempo que culminó en un estallido contra la denominada Revolución Ciudadana y, en efecto multiplicador, 4 años de debacle económica y financiera para los pobres y miseria sin parangón en la historia inmediata del país. Otro tanto aconteció con el postulante de turno que, en las elecciones generales (2021), fue el primero en reconocer el fraude a favor de Guillermo Lasso, a tiempo que huyó despavorido. No se trata de echar por la borda las conquistas sociales y económicas (en el límite de la socialdemocracia populista) ni los arañazos selectivos contra los grupos de poder económico y la prensa mermelera, y coincidir con los dueños de partidos políticos de los ricos en eso de «descorreizar» todo lo que se opone a los intereses de la clase pudiente. No. Sí de alertar a los que votaron por Rafael Correa y sus adeptos, sobre el peligro inminente de retornar al régimen presidencialista (a la usanza liberal), con poderes omnímodos, amparados por la Constitución, que, por lo demás, es un instrumento que impulsa el capitalismo de Estado en contubernio con el poder económico privado, la entrega de recursos naturales vía contratos rapaces mediante la figura de concesión a favor las transnacionales de petróleo y minas. No se trata de minimizar la posición solidaria con los pueblos pobres de América Latina, las relaciones diplomáticas de dignidad con Cuba, Nicaragua y Venezuela, por citar sólo 3 ejemplos, pero de allí a refrendar todos los errores del Correismo, sería adoptar la posición de cómplice. Los autodenominados «izquierda» suelen colocar por delante la justificación del Correismo para la defensa del «proceso en ovulación del progresismo en A.L.», en la creencia de que los pobres sí están dispuestos a resistir otras tantas centurias de miseria, mientras los «progresistas» amanezcan de buena disposición para un ensayo más de populismo. La embajada estadounidense conoce a ciencia cierta de esta posición de «vende cementerio», y no hace más que tolerar porque al final del túnel los «progresistas» son aliados del sistema opresor y no representan un peligro para el conjunto de políticas estadounidenses.

Los capos de la mafia chulquera

26-.Tanto en Perú cuanto Ecuador las políticas usureras del Banco Mundial, el FMI y sus satélites crediticios, han «modernizado» sus condiciones para conceder dinero fresco a los gobernantes de la región. En la agenda consta no sólo las condiciones estrictamente financieras sino sobre todo el cumplimiento a raja tabla de recortar los derechos sociales de los trabajadores, la imposición de bonos selectivos para paliar las condiciones de pobreza, agudizadas por la crisis sanitaria, el sometimiento del presupuesto general del Estado a reglas, relacionadas con el coste del barril de petróleo en sus diferentes calidades, según el mercado mundial de consumo de combustibles en la bolsa de valores de Washington y Nueva York; la ratificación de convenios armamentistas bajo la conducción del Comando Sur y las prácticas de ensayos guerreristas en cielo, mar y tierra;la posición de apoyo a la OTAN en la guerra contra la Federación Rusa y la solidaridad con el gobierno racista de Ucrania que defiende los laboratorios de armas microbiológicas in situ de los EUA. El FMI es la súper potencia unipolar que traza el camino a seguir de los gobiernos serviles, so pena de extrangular las economías locales. En este marco el paro nacional anunciado por los pueblos peruanos para echar del poder político a la cúpula de la partidocracia es prioridad, la renuncia de la usurpadora Boluarte y la libertad del presidente Castillo, sí que se relaciona con la situación política de Ecuador, en el sentido de las relaciones diplomáticas, comerciales y culturales; mientras prosigue la inestabilidad político-administrativa del Estado peruano, provocada por las fracciones Inter burguesas y sus relaciones con las empresas mineras, el contrabando de combustibles, incluido el gas doméstico seguirá drenando ilegalmente el combustible extraído en Ecuador, además de enriquecer aún más a los grupos de contrabandistas del norte peruano; el lavado de dinero y de jueces venales. No olvidemos que en las fronteras de Aguas Verdes y Marcará el comercio de bienes y servicios, protegidos por la ley, mueve miles de millones de dólares, incluso por concepto de productos de limpieza personal y vestimenta que, vista la paridad de la moneda peruana frente al dólar americano, resulta favorable en las transacciones que realizan diariamente las familias de ingresos medios de Ecuador.

Hacia una propuesta continental

27.El triunfo electoral de Lula en Brasil, aporta al debate no de las «izquierdas» ni de los que sostienen el argumento del «gobierno progresista» como transición, en una suerte del etapismo fracasado, sino de fortalecer los lazos de unión de los pueblos con base a reformas radicales,relacionadas con la industrialización petroquímica colectiva, descontaminante y ecológica; el desarrollo tecnológico con cambios profundos en la visión y misión educacional y la enseñanza hacia la homologación de profesiones con plazas ocupacionales sin fronteras; la organización de mercados regionales con un patrón moneda unionista y no integracionista porque es superponer países y gobiernos sobre otros de menor desarrollo económico; la defensa territorial, marítima y del espacio aéreo continental sin injerencia extranjera; la vigencia de Códigos y reglas comunes para borrar las fronteras y posibilitar la libre circulación de los latinoamericanos, con el pleno ejercicio de los derechos humanos; establecimiento de la zona de paz continental sin bases militares extranjeras; defensa irrestricta del medio ambiente y los recursos naturales, en una declaración conjunta de pueblos en defensa e incremento de la calidad de vida, incluido los recursos hidricos y eólicos; defensa prioritaria de los derechos sociales y económicos de los niños y los adultos mayores, con reglas comunes de la región que protejan la salud, educación, recreación y jubilación digna, para lo cual se crearán las instituciones financieras permanentes bajo la condición de invertir el producto de la riqueza continental en el desarrollo humano, dejando de lado las fracasadas contabilidades del PIB donde mezclan las armas para la guerra con los productos para la vida y la paz duradera.

28. Perú es la esperanza y no la espera de un progresismo aliancista, infértil y populista. El paro es el punto de partida de la construcción de un nuevo sistema, diferente y opuesto al capitalismo en todas sus formas.

***

¹MEMORIAS DE LIMA.

Periódico de Ayer.

Perú Industrial.

Perú llegó a albergar hasta 13 plantas ensambladoras de coches.

En marzo de 1966, Chrysler Perú presentó su primer vehículo ensamblado en el país. Actualmente el Perú no cuenta con una planta ensambladora de vehículos, pero hubo una época -en la década del 60-, en la que fue sede de fábricas de marcas mundialmente conocidas.

Durante el primer gobierno del presidente Fernando Belaunde (1963-1968) se generó lo que fue conocido como el “boom” de las ensambladoras peruanas. Perú llegó a albergar hasta trece plantas ensambladoras de marcas como Ford, Volkswagen, Toyota, Nissan, Rambler, Isuzu, Fiat, Scania Vabis, Volvo, Chrysler (con los Dodge), entre otras.

Para la inauguración de la planta Ford, llegó al Perú Henry Ford II (nieto del fundador de la Ford Motor Company, Henry Ford), quien acompañó al presidente Belaúnde en ese acto.

Fuente:

Publicado por Fotos Antiguas del Perú y del Mundo.

Socialismo en Ecuador

Jorge Oviedo Rueda hace un balance de su vida de socialista; defiende con pasión (la sal de la vida), como solía decir José Martí, su derecho a creer y defender sus ideas más allá de la contingencia relativista.

Ecuador no es un país de pobres (en el sentido peyorativo de que la media clase y las comunidades indígenas y aborígenes ancestrales no piensan), como sostienen los historicistas oficiales de corte croceista. Al respecto no pocos hechos empíricos ratifican su posición frente a la vida: desde la denominada revolución de las alcabalas en la colonia, hasta la defensa de su territorio y el mejoramiento de la calidad de vida, signadas con la lucha social contra las corporaciones petroleras (Texaco/Chevrón) y el levantamiento político del pueblo quiteño y de otros lugares del país (Octubre,2019) en oposición del gobierno nefasto de Lenin Moreno que pretendió incrementar el precio de los combustibles (en actitud servil al FMI y el BM). No somos pobres en este sentido sino un pueblo batallador que no (tiene) miedo al Estado capitalista y la clase pudiente que vive del trabajo ajeno.

En lo que va de la vuelta al régimen de la democracia restringida, la embajada norteamericana ha cambiado de táctica para someter con más rigor a los ecuatorianos de a pie: la alianza con los grupos altos de poder económico, ligados al capital extranjero, han parido un manojo de mandatarios de ínfima ilustración, la mediocridad crasa que necesita necesita del asesoramiento del embajador yanqui de turno. La lista se torna gris con los nombres de León Febres Cordero y Sixto Durán-Ballén, por citar 2 personajes de ingrata recordación, este último ensucia una de las plazas emblemáticas del centro histórico de Quito con su monumento de cuerpo entero, bautizado por el Alcalde de marras. Y como si fuera poco, el gobierno de Lasso ha mostrado una vez más su debilidad frente al embajador gringo, quien, bajo pretexto de combatir a los narcotraficantes, dispone la anulación de visas a algunos generales de la policía, sin que haya reclamo de autoridad alguna y menos de la Asamblea Nacional; semejante injerencia es una prueba suficiente de que en Ecuador, suscriptor de convenios lesivos a su soberanía, sí existe un Estado superpuesto, gendarme, por encima de la Constitución vigente.

Hace falta un Frente por la defensa de la vida, amplio de ideas pero concreto en cuanto a sus objetivos de proponer una nueva Constitución Política que revise el problema del presidencialismo, en aras de reconocer el poder popular de las regiones; el modo de producción y sus relaciones con la iniciativa privada; la organización popular para evitar la proliferación de partidos y movimientos políticos que, bajo el membrete de independientes, hacen de izquierdas y derechas bobas. O deliberadamente alcahuetes de los partidos que se dicen nacionales pero que en el fondo son empresas privadas, regentadas por el Estado y el gobierno que representan los intereses de la clase en el poder.

En ese marco, abrimos el debate de la cultura política.

FRAGMENTOS DE VIDA Y HUMANIDAD

En los años setenta del siglo pasado yo era estudiante del colegio Montufar en Quito. La celebridad estudiantil que me dio la medalla de oro obtenida en el Concurso del Libro Leído que promovía ese maestro de juventudes que fue Luis Romo Dávila, hizo que los grupos de izquierda pusieran sus ojos en mí. El PCML que estaba despuntando, el partido comunista y el socialismo revolucionario. Un día, por alguna razón que no me acuerdo, fui a parar en la Federación de Trabajadores de Pichincha (FTP). Ahí conocí a un dirigente de terno y corbata que hablaba casi en silencio, echando el brazo sobre los hombros de su contertulio y diciendo cosas que invitaban a soñar. Se llamaba Telmo Hidalgo. Él, después de mi maestro de Historia Manuel Oña Silva, fue el primero que me habló del socialismo. Yo solía ir los martes a la FTP a una especie de audiencia que los dirigentes de la Federación tenían con sus afiliados, sindicatos, comités de empresa y otras formas de organización popular. Se me hizo familiar la figura de Telmo y terminó sugiriéndome que formara una célula del PSR. Tres compañeros del colegio y dos más terminamos conformando una célula de la Juventud Socialista Revolucionaria. Ese es mi origen en la política de izquierda. No había cumplido todavía los veinte años y, desde entonces, el activismo político contra Velasco Ibarra fue una constante.

Comencé a trabajar desde muy temprana edad para ayudar a mi madre. Uno de esos trabajos iniciales fue de reportero en el recién inaugurado Canal 8 de TV que se inició con una alianza empresarial del grupo de El Comercio con Xavier Alvarado Roca, de Guayaquil. Fui el primer reportero del noticiero de esa empresa y mi jefe fue un periodista de Radio Quito llamado Jorge Zaldumbide. Entre compañeros de ese trabajo recuerdo a Fredy Ehlers y al escritor Rodrigo Villacis Molina. En mi trabajo entrevisté, en dos ocasiones, al doctor Manuel Agustín Aguirre, entonces rector de la Universidad Central. La primera fue una entrevista de análisis coyuntural del gobierno de Velasco y la segunda después que explotó una bomba terrorista en la Editorial Universitaria. Yo protestaba en las calles a escondidas de mis jefes. El doctor Aguirre sabía de mi vinculación al PSR. Me concedió la entrevista y, entonces, todo se derrumbó. Nada de lo que me dijo salió al aire. Zaldumbide manipuló la entrevista y le hizo decir negro donde Aguirre había dicho rojo.  Aguirre sólo me perdonó diez años después, cuando regresé de Cuba. Lo hizo también porque ya se había publicado el libro de Felip Agge en el que cuenta que Zaldumbide trabajaba para la CIA. En toda esta febril actividad de militante jamás vi en la calle al doctor Enrique Ayala Mora, que ahora dice haber sido militante del socialismo desde las aulas colegiales.[i] En la católica había un núcleo democristiano que apoyaba a Hernán Malo Gonzáles, entre cuyos fervorosos integrantes estaba Ayala Mora ¿Socialista?

            Bueno, pero sigamos. Diez años estuve fuera del Ecuador, estudiando. A mi regreso, lo primero que se me ocurrió fue ir a la FTP. Como la primera vez, volví a encontrar al maestro de corbata y sombrerito chagra, Telmo Hidalgo. Me puse a sus órdenes y, de inmediato, comenzó mi militancia. El compañero Hidalgo me dijo que había que hacer algunos cambios en el partido, pero que por nada podíamos descuidar la construcción del Tercer Frente. Admirado le pregunté que qué cosa era. “El brazo armado del partido”, me dijo. Me fui feliz ese día a mi casa. Creí que la revolución en el Ecuador iba por buen camino.

            El mismo compañero Hidalgo días antes del XXXV Congreso del PSR habló conmigo y me dijo que se estaba pensando en el nombre de un compañero del Azuay para la dirección del PSRE. -¿En quién? -pregunté. -En el doctor Víctor Granda Aguilar -me respondió. -¿Le conoce? –me dijo -No, -le respondí. -Creo que es la mejor opción, por el momento –afirmó-. Tenemos que proyectarnos a la sociedad, compañero. Estamos muy enclaustrados en los gremios sindicales. -¿Cree usted que el compañero Granda garantiza la dirección revolucionaria del partido? –pregunté-. –Me parece que si –me dijo y yo le respondí: -Habrá que ver.

            Han pasado casi cuarenta años desde entonces. El PSRE ha desaparecido en su estructura y en sus concepciones. Ha prevalecido una corriente reformista, electoralista e inorgánica que nunca fue protagonista de nada importante en el plano político, siempre de furgón de cola del centro político y de figuras individuales que lejos estuvieron de representar la doctrina y el pensamiento del socialismo revolucionario. Veamos este proceso a grosso modo.

EL FRENTE SOCIALISTA

            Después del XXXV Congreso del PSRE una reflexión colectiva dentro del partido fue la reagrupación de la tendencia socialista en el Ecuador. Se hizo contacto con los dirigentes de todos los movimientos socialistas o cercanos al socialismo para explicarles la necesidad de la unidad socialista. Concurrieron la Izquierda Cristiana en su versión de la Tendencia Socialista, cuyos dirigentes principales eran, en ese tiempo, Pablo Suarez y Gerardo Venegas, se habló con la fracción del MIR dirigida por Patricio Icaza, con José Chávez de la CEOLS y otras expresiones sindicales que estaban cerca del socialismo. La iniciativa del PSRE tuvo buena acogida y la corriente socialista tendía a unificarse.

En ese proceso apareció una figura del viejo PSE que para entonces ostentaba la dirección del mismo. Se trataba de Alberto Cabeza de Vaca quién planteó la conveniencia de volver a la legalidad al PSE. Sin previo aviso, ni antecedentes conocidos, en el preciso momento que surgió la posibilidad de legalizar el PSE, apareció la figura de Enrique Ayala Mora, convirtiéndose, con Víctor Granda, Hernán Rivadeneira, Manuel Salgado y otras figuras en los entusiastas promotores de la integración del PSRE al PSE. La militancia de Azuay, Imbabura, Loja y Guayas encabezada por Jorge Reinols, advertimos, en sucesivos Comités Centrales del Partido, lo peligroso de la propuesta dado que el PSRE podía ser subsumido por el viejo PSE y desaparecer. Desde entonces se configuraron dos posiciones al interior del socialismo: una que defendía la existencia del PSRE como una estructura selectiva, de centralismo democrático, concebida bajo los principios del marxismo-leninismo y la otra que abogaba por un partido abierto de masas al que había que prepararlo para la confrontación electoral.[ii]

El triunfo de Edelberto Bonilla a la diputación por Chimborazo anuló toda polémica en torno a la naturaleza del partido. La corriente revolucionaria, que sintetizaba toda la tradición de lucha del socialismo desde su fundación, incluida su ruptura ideológica en el año 63, fue de inmediato anulada por los dirigentes agrupados alrededor de la secretaría de Víctor Granda, siendo uno de los que mayor peso tenía el doctor Ayala Mora. Con la acusación de infantilismo de izquierda y con la tesis de “avanzar sin discutir” impusieron la línea electorera en el socialismo ecuatoriano. Granda Aguilar, Ayala Mora, Rivadeneira y, posteriormente, Germán Rodas y otras figuras, ahogaron al socialismo revolucionario en aras de una participación electoral que, según ellos, terminaría llevando al socialismo al poder. Diego Delgado en el Azuay, Jorge Reinols en el Guayas, yo en Pichincha y muchos otros compañeros en todo el país, dimos la batalla por preservar las concepciones revolucionarias del PSRE y su estructura orgánica. Entre 1984 y 1995 produje muchos documentos que así lo demuestran.[iii]

            En 1984 el PSE candidatizó a Manuel Salgado Tamayo a la presidencia de la república con lo cual estuvo de acuerdo la militancia del socialismo revolucionario, porque era una oportunidad de proyectar, a nivel nacional, la imagen y las tesis del socialismo, que la corriente revolucionaria pensó siempre serían las suyas. Nada de eso sucedió. Ayala Mora y la camarilla socialdemócrata que se había tomado la dirección del partido anularon lo que ellos llamaban infantilismo de izquierda y dieron rienda suelta al entusiasmo electoral. Dos años después de la candidatura de Salgado Tamayo el socialismo llevó ocho diputados al Congreso Nacional. Figuras como la de Fernando Guerrero, el propio Ayala Mora, Segundo Serrano, Diego Delgado, Raúl Patiño y otros aparecían como una muestra palpable del triunfo de la corriente electoralista. El socialismo revolucionario quiso sacar provecho del éxito electoral momentáneo y planteó un agresivo plan de organización partidaria y educación política a su militancia. Yo era su Secretario Nacional de Organización.[iv]

AYALA MORA CANDIDATO A LA VICEPRESIDENCIA

En 1988 esta corriente electoralista, a la que nada le importaba la preparación ideológica de la militancia ni su estructura orgánica, hizo un pacto con el APRE del General Frank Vargas Pasos para presentarse a las elecciones presidenciales, siendo el militar el candidato a la presidencia y Ayala Mora a la Vicepresidencia. El fracaso fue rotundo, pero, después de esta triste aventura electoral, Ayala Mora se convirtió en entusiasta partidario de fusionar al socialismo ecuatoriano con el APRE, demostrando con ello, no sólo desprecio por la teoría revolucionaria, sino una descarada conducta electorera. Los socialistas revolucionarios nos opusimos, como puede verse en este documento que yo hice circular entre la militancia nacional[v]. La posición liquidacionista de Ayala Mora hacía mayoría en el Comité Central del partido, pese a lo cual, la militancia histórica del PSRE no permitió su liquidación.

EL TRIUNFO DE DIEGO DELGADO A LA SECRETARÍA GENERAL DEL PSE

            El triunfo de Diego Delgado a la Secretaría General del Partido Socialista Ecuatoriano en el año 1991 fue el triunfo de la corriente revolucionaria. Lastimosamente, a nivel de dirección, el doctor Delgado estuvo secuestrado por la corriente electoralista que seguía haciendo mayoría en el Comité Ejecutivo y el CC del partido. Una muestra de esto fue que ese Comité Central resolvió la candidatura de León Roldós Aguilera para las elecciones presidenciales de 1992. La corriente de izquierda logró que se aceptara como binomio de Roldós el nombre de Santiago Pérez Romolerux. Roldós no estuvo de acuerdo y, en un Comité Central realizado en Quito, impuso, con amenazas de renuncia a la candidatura, el nombre de Alejandro Carrión Pérez. Yo era el Secretario Administrativo del CEN, había sido nombrado secretario ad hoc de ese Comité Central y también coordinador nacional de la campaña electoral. Tenía derecho a voz en ese Comité Central pero cuando quise intervenir para protestar por el proceder grosero y autoritario de Roldós el doctor Granda, por pedido de Ayala, me lo impidió, aduciendo mi condición de empleado del partido. Nunca antes se habían violado de forma tan flagrante los derechos de un militante histórico y destacado. Ayala Mora lo hizo, con lo cual le estaba quitando la voz a la militancia revolucionaria que nunca estuvo de acuerdo con la candidatura de León Roldós Aguilera.

En esa misma línea estos dirigentes se aliaron a Sociedad Patriótica y apoyaron la candidatura del Lucio Gutierrez en 1996, dejando de lado todo desarrollo teórico y de formación política de la militancia para aprovecharse de las ventajas que da una diputación y mover influencias para sacar provecho personal como fue la creación de la Universidad Andina que, en el colmo de la ironía, Ayala Mora dijo, en algún momento, sería la escuela de cuadros del partido. Los sueldos y las prebendas personales obtenidas, así como haberse convertido en el refugio pagado de todos sus aduladores, demuestran las santas intenciones del “brillante académico” Ayala Mora.  Roldós se comportó como un capataz en esa campaña[vi] y el socialismo “patiamarillo” que lo apoyó quedó apaleado por el fracasó electoral. La militancia histórica de izquierda decidió reagrupar sus fuerzas. Desde la Secretaría Provincial de Pichincha, Fernando Maldonado y yo, tratamos de hacerlo.

EL XXXIV CONGRESO DEL PSE

            La gestión de Diego Delgado Jara en la dirección nacional del PSE no permitió tampoco avanzar en el proceso de construcción partidaria. El mismo doctor Delgado parecía no tener mucha conciencia de la importancia de consolidar orgánica e ideológicamente el partido, pero su gestión como diputado socialista en el Congreso Nacional ubicaba su figura como uno de los más destacados dirigentes de la izquierda nacional. El intento de asesinato que el régimen febrescorderista hizo con él, le había convertido en un referente de honestidad y consecuencia del pensamiento socialista. Al final de su período la corriente revolucionaria trató de mantener la dirección del partido lanzando mi candidatura a la Secretaria General. Hice una campaña nacional, recorriendo provincia por provincia, incentivando a los compañeros a dar la batalla por conservar el pensamiento socialista y combatir la corriente electoralista.  En cada provincia de costa, sierra y oriente encontré núcleos de compañeros revolucionarios dispuestos a dar la batalla. Al fin se realizó el Congreso.

Diego Delgado confió la conformación de las delegaciones a Rubén Andrade, quién para entonces fungía de Secretario de Organización del PSE. El resultado fue que en casi todas las provincias se inflaron las delegaciones con nombres, muchas veces ni siquiera militantes, partidarios de Granda y Ayala Mora. A tal nivel de descaro llevaron las cosas que a mí me negaron el derecho de ser delegado por Pichincha, donde había militado y luchado por más de treinta años. Las delegaciones de Pichincha, Manabí y Esmeraldas fueron descaradamente manipuladas por Andrade para favorecer la candidatura de Víctor Granda Aguilar que era mi contrincante. Pese a todo, Granda ganó esas elecciones con apenas cuarenta votos por arriba de mi candidatura, como puede verse en el acta de escrutinios que estoy adjuntando.[vii]

            A partir de este Congreso el Partido Socialista Ecuatoriano quedó en manos de la corriente electoralista. Granda Aguilar promovió mi expulsión del partido valiéndose de Tartufos como Eduardo Paredes, Jorge Granda o Germán Rodas. Por salud mental y corporal decidí alejarme de la militancia partidista, convencido de que una vez más la corriente “patiamarilla”, presente en el socialismo desde su sesión fundacional en 1926, se había blindado en la dirección del partido por otro largo período.

LA IRRUPCION DEL PROGRESISMO LATINOAMERICANO EN EL ECUADOR

A comienzos del presente siglo la ola del progresismo se extendía por todo el continente. El chavismo en Venezuela, el krishnerismo en Argentina, el PT en Brasil, el MAS en Bolivia, en Uruguay, Paraguay. El Ecuador estaba asfixiado por los gases tóxicos de casi dos décadas de partidocracia. Habíamos sufrido el duro golpe del feriado bancario, la corrupción reinaba en el sector público y privado, la inestabilidad política nos había hecho padecer siete presidentes en menos de una década y, en fin, el Ecuador estaba comido por la deuda externa y al borde de la disolución.

El nombre de Rafael Correa Delgado comienza a oírse como propuesta para sacar las castañas del fuego. Su discurso, prestado a la izquierda revolucionaria, llamó pronto la atención. Todos los sectores, políticos y sociales, del centro a la izquierda, le brindaron su apoyo, incluido el FADI-Socialismo que no era otra cosa que la fusión orgánica e ideológica del Partido Socialista Ecuatoriano con el Partido Comunista. Lo que no había sucedido en más de 90 años, Ayala Mora y su camarilla, juntándose con el reformismo comunista, lo habían logrado. “Es la unidad natural de la izquierda” declaraba el académico. La reflexión de esa izquierda, a la que yo he denominado boba, era que, estando adentro, ellos tenían “gobierno propio”. Correa les resultó blando por fuera, duro por dentro. “Los que vinieron con agenda propia” –les advirtió en su primer discurso-, “pueden tomar el camino y regresar por donde vinieron”.

Parece que Correa no consideró el nombre de Ayala Mora para un ministerio o la cancillería y, desde entonces, comenzaron a combatirlo, por odio, ahora con el insólito argumento de que ellos representaban la corriente revolucionaria dentro del Fadi-Socialismo. Ellos que tenían una agenda reformista coincidente con las del comunismo tradicional y ahora con el correismo, se amparaban en el membrete del PSRE al que habían hecho desaparecer y combatido de forma inmisericorde por “infantil y radical”. Los sepultureros del SR ahora se proclamaban sus salvadores. ¡Jamás se ha visto un nivel de desvergüenza política como la que tienen Ayala Mora y su camarilla! La fracción comunista, encabezada por Rafael Quintero, se quedó dentro del correismo, sumisa al caudillo y siendo corresponsable de la actual situación que tiene el Ecuador. El socialismo ““patiamarillo”” ha tomado distancia del correismo amparándose en el membrete del Socialismo Revolucionario, pero sin aportar ni una sola idea de cambio y enriquecimiento de la teoría revolucionaria, suscribiendo las mismas tesis del correismo pero advirtiendo que, para que sean válidas, tienen que estar dirigidas por ellos, es decir, con otro estilo, mas laigh y rosadito, con chaleco y leontina, importados desde Inglaterra, probablemente. Una forma de fraude ideológico que tiene engañadas a las nuevas generaciones de socialistas.

            Casi medio siglo de historia de la izquierda socialista en el Ecuador culmina ahora con la elección inducida a la Secretaría General del PSE -que ahora ellos reivindican Revolucionario-, del académico Enrique Ayala Mora al que no se cansa de echar flores y mieles ese estentóreo político socialista llamado Manuel Salgado al que en nuestra época llamábamos “Trucutú” por ser muy ruidoso y no hacer nada. Esa es la historia. Veamos ahora sus consecuencias.

¿PUEDE EL SOCIALISMO “PATIAMARILLO” SER LA IZQUIERDA EN EL ECUADOR?

            La izquierda boba que nació con el pecado original de ser de clase media y de clara tendencia arribista nunca pudo, ni puede ahora, ni podrá mañana, definirse como la izquierda auténtica del Ecuador. Para hacerlo tendría que demostrar estar a la izquierda de Correa. Pero eso es imposible por dos razones:

            1.- Su historia les condena. Telmo Hidalgo, Laura Almeida, Manuel Agustín Aguirre, que son los referentes del Socialismo Revolucionario, deben revolcarse en sus tumbas cada vez que los actuales dirigentes “patiamarillos” reivindican sus nombres. Esos dirigentes sepultaron el Socialismo Revolucionario y han definido, por cerca de cuarenta años, una línea política socialdemócrata, reformista, claramente de centro, coincidente, en lo esencial de lo teórico, con el pensamiento de líderes reformistas como Rafael Correa al cual denostan y combaten únicamente por animadversión personal. Una especie de envidia histórica porque ven en su figura lo que ellos jamás podrán ser ni hacer. Dirigentes como Ayala Mora demuestran menos honestidad que dirigentes como Rafael Quintero que se identificó de manera abierta con el correismo en la equivocada idea que, desde adentro, ellos podrían llevar adelante el proceso con más éxito y menos ex abruptos que Correa. Ayala vuelve a cometer un crimen político al membretarse Socialista Revolucionario para diferenciarse de Correa y el correismo a sabiendas de que nunca, en estos últimos cuarenta años, ha aportado con una línea de definición teórica para hacer avanzar la teoría revolucionaria. Y es esa, precisamente, la segunda razón por la cual el socialismo “patiamarillo” de Ayala Mora, Granda y compañía, jamás llegará a ser la izquierda auténtica en el Ecuador.

            2.- En la línea “patiamarilla” del socialismo ecuatoriano todo es falso. Que tienen una línea propia y creadora del socialismo en el Ecuador, en ellos sólo es una fraseología vacía. Ninguno de estos dirigentes se ha acercado siquiera al arduo trabajo teórico de conceptualizar una posición propia del pensamiento socialista. Tienen el descaro de definirse marxistas y, muchos de ellos, leninistas, cuando en su práctica política desprecian esa teoría y apenas llegan a la socialdemocracia.

            Por estas dos razones, jamás esta izquierda boba y “patiamarilla” llegará a ser la izquierda auténtica del Ecuador

¿DONDE ESTA ESA IZQUIERDA AUTÉNTICA?

            La línea mariateguista de peruanizar al Perú, define la corriente revolucionaria del socialismo ecuatoriano. Belisario Quevedo nos enseñó a pensar en lo nuestro. Nombres como el de Manuel Agustín Aguirre nos recordaron siempre la importancia de ser fieles a los instrumentos teóricos del marxismo y dirigentes como Telmo Hidalgo nos han servido de ejemplo para mantenernos junto al pueblo.

La irrupción de Rafael Correa en el ámbito político nacional no es un hecho intrascendente como la izquierda boba nos quiere hacer creer. Correa y el correismo marcan un antes y un después en la política nacional. La acción de Correa abarcó dos niveles, el material y el ideológico.

En lo material su accionar se ve en la construcción de una red vial sin precedentes, en la generación eléctrica, en la construcción de puentes, multi propósitos, aeropuertos, puertos, una reforma del Estado, de la educación y del sector de la salud que nunca fueron tocados por el poder de la partidocracia, dando con ello término a la trunca revolución alfarista y consolidando la creación del Estado-nación.

En el nivel ideológico Correa se ocupó de elevar el nivel político del pueblo a través de sus discursos y las comparecencias de alcance nacional que cada sábado hacía. Tampoco es un mérito menor su defensa de la soberanía nacional y su enfrentamiento con los organismos internacionales de crédito y el poder norteamericano. Su defensa de bloques económicos y políticos como UNASUR y su acercamiento a procesos revolucionarios como el venezolano son, qué duda cabe, méritos de este líder que, sin ser revolucionario, hizo lo que nunca los dirigentes de izquierda llegaron a hacer. Lástima que Correa no tuvo una oposición de izquierda que con respaldo popular le obligara a radicalizar paulatinamente el proceso. Ahora está claro que el progresismo sin dirección revolucionaria sólo sirve para fortalecer el desarrollo y modernización del capitalismo. En las condiciones económico-sociales en que se desenvuelven los pueblos latinoamericanos, entre ellos Ecuador, ya no es suficiente sacar de la pobreza a unos cuantos millones de seres humanos, sino que va siendo necesaria una verdadera transformación revolucionaria.

Ayala Mora, Rafael Quintero y toda esa izquierda oficial jamás comprendieron la necesidad de construir una oposición pro activa desde afuera, capaz de obligar al correismo a depurarse sobre la marcha y radicalizar, cada vez más, sus acciones, pero si fueron capaces de sumarse a la campaña de odio orquestada por la derecha con lo cual se convirtieron en responsables directos del fracaso de un proyecto que, de haber sido llevado con sabiduría, podía haber llegado a ser irreversible.

Si podemos interpretar correctamente la Historia, es posible avanzar. La dialéctica marxista lo hace posible. El abandono de las concepciones revolucionarias y la obstinada negación que la corriente “patiamarilla” hizo de la discusión teórica, obligó a la corriente revolucionaria a replegarse sobre sus propias concepciones como único recurso para conservarlas y desarrollarlas.

Una concepción socialista, enraizada en el pensamiento ancestral y la forma de vida de los pueblos y nacionalidades aborígenes que comprende la importancia del aporte marxista en la teoría de la lucha social de los pueblos, está en proceso de formación. Esa corriente se esfuerza por integrar una nueva visión epistemológica de la realidad y asume, con frontalidad, los errores cometidos por el socialismo del siglo XX para superarlos y avanzar al cambio. Son justamente esas concepciones las que ubican a esta corriente de pensamiento a la izquierda de procesos reformistas como los que representa Rafael Correa Delgado y cuyos contenidos le dan pleno derecho para reclamarse parte integrante de la verdadera izquierda revolucionaria en el Ecuador y América Latina.[viii]

Ñukanchik Socialismo es la expresión de la corriente revolucionaria que nació en 1926 en el seno del PSE y durante noventa años ha sido asfixiada por el socialismo “patiamarillo” en todas sus versiones. Recoge, en sus concepciones, el acumulado histórico de la teoría y la lucha del socialismo revolucionario; plantea, como una necesidad histórica, una alianza político-programática que vaya de la izquierda al centro con el progresismo correista, con independencia absoluta y libertad para aportar, criticar y conducir el proceso de cambio revolucionario que el Ecuador necesita.

05-09-2019


[i] El mismo cuenta, en una nota en la que detalla sus méritos, haber sido miembro del club “Domingo Sabio”.

[ii] Entonces, como un aporte a la discusión teórica yo puse a consideración de la militancia del partido un Documento titulado: Nuestro partido de cuadros es nuestro partido de masas que fue leído con interés por la militancia nacional e ignorado olímpicamente por la camarilla patiamarilla de Granda, Ayala y companía.

[iii] Véase: La teoría leninista del partido, mimeo, agosto de 1985; Socialismo revolucionario, mimeo, Quito, octubre 1986; Partido Socialista Ecuatoriano, proceso y construcción, mimeo, Quito, junio 1988 y muchos otros documentos coyunturales sobre la construcción del Partido, que reposan en mi archivo.

[iv] Véase: El carácter y los objetivos del PSE, documento de discusión, mimeo, Quito, abril de 1989; Sobre la construcción partidaria, mimeo, Quito, noviembre de 1992 y mucho más material que demuestra el afán que el socialismo revolucionario tenía de discutir cuestiones teóricas de vital importancia.

[v] Oviedo Rueda, Jorge: Defendamos nuestro partido! Digámosle no a la fusión con el APRE, mimeo, Quito, marzo de 1995.

[vi] En carta dirigida al doctor Delgado Jara para renunciar a mi cargo de Coordinador Nacional de la Campaña electoral, entre otras cosas decía: “Y por último (renuncio), porque todavía creo en la dignidad. No soy de aquellos que piensan que la dignidad se la puede guardar en un cajón para usarla sólo cuando el peligro haya pasado. Me es imposible trabajar con y para un hombre que es incapaz de distinguir la diferencia que hay entre los términos compañero y sirviente. Si Roldós no acepta ser nuestro compañero, mal haríamos nosotros en aceptar ser sus sirvientes.”

[vii] Archivo JOR.

[viii] Véase otros documentos como: Proyecto Ecuador, una propuesta socialista, mimeo, Quito, 1993-documentos sobre la discusión teórica necesaria para levantar una propuesta socialista ligada a nuestras raíces ancestrales, pueden verse en mi blog: nucanchisocialismo.com

Sobre el Autor

césar cando mendoza

Estudios superiores en pedagogía y filosofía por las universidades públicas de Loja y la Central de Quito, Ecuador; arte digital en la Universidad de las Américas.- Incursiona en la narración pero sobre todo la poesía; sus muestras creativas aparecen regularmente en revistas electrónicas de dentro y fuera del país. Inició: diciembre de 2021

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