Seleccionar página

POEMAS CONTIGO

POEMAS CONTIGO

PALESTINA

EL VIAJE¹

Mi valija es ligera:

el recuerdo del beso en tu mano,

el verso que titiló

en la esquina de tu casa,

la carta que no llegó a su destino,

yo mismo que no he podido decir que te amo

con el ímpetu de las luciérnagas.

Tengo por diagnóstico la soledad,

hecha a mi medida,

con los síntomas derivados de tu ausencia;

no cabe la cirugía ni el tratamiento clínico,

y tú lo sabes de sobra.

No estaré a la salida de tu empleo,

en la fabrica donde vendes

tu fuerza de trabajo,

no compraré las flores que te gustan,

ni el helado de vainilla,

ni los chocolates que disfrutamos

enfrente del sindicato.

Me espera un largo viaje,

la reencarnación en un trébol,

en una hormiga doméstica,

quizá en el picaflor que te ganó la sonrisa.

Mi valija es ligera,

no así la carencia de tus pies

dentro de las sábanas,

la falta de tus caricias

en mitad de la semana.

***

¹»Como sucede con todas las experiencias humanas, las palabras son insuficientes para describir la experiencia. De hecho, en la mayor parte de las veces las palabras, por el contrario, la oscurecen, la despedazan y acaban por destruirla». Erich Fromm

CANCIÓN DE VUELO POPULAR

A paso lento la carreta sube

por la calle de adoquín y charco,

su movimiento semeja un barco

en la ciudad que antaño tuve.

Es un hombre alto con boína,

la piel oscura, mirada canela,

cual tarde en trapiche de panela:

dulce, aterida de neblina.

Todo su equipaje es de coco,

un toque de maní y lojanía,

la vida encapsulada en un frito.

Queda la postal de cubanía,

de almíbar en la boca un poco:

el hombre, la carreta y un pito.

TÁCTICA

Me retrato en tus ojos,

con tus manos recojo

las partículas del sueño,

me alimento con tus besos,

y diligente toco tus pies

para ganar de ti el cotidiano abrazo.

Mi táctica es leer en ti

el sol de la sonrisa,

en los hoyuelos

el verso que me falta.

ALTO SUEÑO

A: Ernesto Cardenal (Nicaragua 1925- 2020)

Padre pueblo que estás en la Tierra:

recibe en tus brazos

al hombre que hizo de la palabra

un arma de paz,

de la vida un pan para todos,

de Nicaragua

la gota que sació la sed.

Recibe a este hombre que compartió

la cena con los humildes,

las manos de Sandino

a la hora de los claveles,

la homilía por un camello

en el ojo de una aguja,

no así el rico en el reino de los pobres.

Solo cantó en montañas y lagos

la soledad injusta del Vaticano,

la soledad multiplicada

en su boína,

reivindicada a manos llenas.

Padre pueblo:

él sólo quería el amor en un verso,

la humildad en cada beso,

la patria liberada del capitalismo,

la justicia social

con un planeta sano

en el aleteo de un pájaro.

Así sea.

ALEGORÍA

Un bisílabo de amor profundo,

cuál flor suspendida en el aire,

un movimiento breve de donaire,

en la línea equinoccial del mundo.

Es el Quinde que airoso abdorbe,

con su delgado pico de ternura,

la fragancia de la rosa pura,

sin que el sol mañanero estorbe.

Pesa menos que un suspiro,

apenas la mitad de una lágrima,

pero es la paz en un zafiro.

El mar en sus alas airoso juega,

es un cóndor en miniatura

en mi país que con sus ojos rima.

PRESAGIO DEL GUITARRISTA 
En un día gris,
moriré tirado en la calzada,
asido a una  sonrisa de guitarra.
Será en un pueblo ancestral,
sin cruz roja ni policías,
sólo las hormigas 
hurgando en las ojeras 
de mi insomnio.
En una tarde de lluvioso miércoles:
la cara en un charco de sucia luna.
Conmigo viajará  una canción,
un verso enroscado
en la sombra de un árbol. 
EL MIEDO
Porque los medios
meten miedo al miedo,
con la apología del delito,
a pesar de que un código prohíbe,
matar la honra ajena.
Porque el Estado 
es de tiempo caducado,
el crimen con la marca  registrada;
el presidencialismo patentado,
hace sangre en los cuatro costados:
lo mismo lava dinero que viola lo inviolable,
vale decir: la vida
 vale menos que la nada.
¿Qué hacen los poetas?
Rascan sus espaldas con versos
de pie quebrado,
sahuman al dictador en turno,
a cambio de un estipendio.
¿Por qué los poetas no abandonan sus poltronas,
las reuniones bacuas,
el miedo al miedo?
Salgan de las catedrales,
cambien las catacumbas por las calles;
hoy la poesía es la muchedumbre,
los derechos humanos
en el vértice de un grito.

CAMPANAS

De tus proporciones salen estos versos:

son ocho pareados en los cuartetos,

hasta llegar invictos los tercetos,

como invicto tu corazón viene de lejos.

Un soneto que cuenta de tus aventuras:

el primer amor de tu adolescencia,

con el beso que puso fin a tu inocencia,

cual flor que pierde su esencia pura.

Un soneto originario de tus ojos,

como los dos ríos de tu comarca,

un soneto para caer de hinojos.

Celebro tus sueños con este boceto,

con la vela de octubre en la barca

para cruzar el mar, la mar en un soneto.

PREGUNTAS PARA EL CHE

Preguntan los volcanes por tus pasos,
el Caribe por tu cabello,
los pibes de la pampa
por tus manos.
Responde el eco 
con una erupción de banderas,
la arena caliente de la nieve,
los dedos en señal de victoria.
Sobre la línea ecuatorial
los picapedreros preguntan
por tu rictus,
un andinista en la cumbre del Pichincha,
pregunta por tus ojos,
el pescador con su red
te busca en la cresta de las olas.
Responde el picaflor
con un movimiento de marimba,
la piqueta con vista al infinito,
el mar con un fusil en ristre.
El ciclón de preguntas,
culmina con una sola:
¿Revolución socialista.
O caricatura de revolución?
La respuesta eres tú, Comandante.
DECLARACIÓN 
Te amo
porque eres incierta,
virtual,
sombra de silencio, 
lumbre titilando
en los ojos del día.
Porque me viste
en una palabra trunca, 
me leíste en la cáscara de un árbol. 
(Me embiste el olvido, 
ataca de frente, 
quiere mi corazón partido, 
mas sale burlado 
por mi capote
de esperanza).
Quizá toque tu mano, 
talvez dibuje un sueño, 
una pretérita partitura
de una canción volátil, 
quizá me desvanezca 
en un saludo, 
y tú retornes
al oleaje de la llanura, 
al aguafuerte de los limones,
al río de los ferrosos peces.
Celebro porque haces  
de mi vida 
una bahía, 
un paréntesis que engaña a la muerte. 

LOJAMARTE

Cómo no amarte

Loja de mis amores?

Yo bebí tu sábila de piedra,

hice de tus huesos

la garúa de mi camino,

me enceibé de ti

con guayacán de sol.

¿Cómo no amarte Dulcinea

de enlunadas trenzas?

Tu Villonaco de viento,

mueve el molino de mi corazón

cansado de distancia.

Te amo en Praga,

te añoro en Dubai,

de todas las ciudades

retorno a ti

imantado de arupo,

de tu risa de arroz y caña.

Vieja muchacha

de ojos podocarpus,

préstame tu cordillera

para enjugar esta lluvia de nostalgia.

 CUBANA
No tiene sentido darte flores
porque floreces,
no agua
porque eres mar,
no fuego
porque eres amor.
Es una tautología,
decir: “te amo",
porque en ti el amor
es principio y fin;
toda tu región me atrae,
y yo un polvo cósmico
en derredor.

INVITACIÓN


Tú que retratas las manos
en el Caribe,
tu cuerpo de media luna
entre San Antonio y Maisí,
tu corazón
en el Turquino,
de pronto vienes
a contemplar cómo el mirlo
dibuja en la niebla un Ecuador
de selva, volcanes y océano.


Tú que naciste
con el himno
de los gallos que mueve
el timón de las palmeras,
tú que eres el sol
en el mar de tus ojos,
bienvenida a desgranar
los días de maíz,
la vista del cóndor que saborea
la cúspide de las montañas;
te esperan las imponentes iguanas esculpidas
en la dentadura de los acantilados,
la democracia
en las patas de los caballos,
el niño que busca en la utopía
de un pan,
saciar la antiquísima hambre.

Ven.

Por estos lares
el amor aún es oloroso
a tréboles,
a chuquiragüa incrustada
en el el alma del hielo,
a capulí tostado en primavera.

 POEMA ENCALLADO
Calle adoquinada de mi querencia,
vives en un recodo de la vida,
como una necesaria herida
en la piel de mi adolescencia.
Calle testigo del primer beso
en los labios púberes de una boca,
más colegiala de cristal que loca,
donde mi juventud halló embeleso.
En esa calle, porción de universo, 
mi sombra escribe en los adoquines,
la historia de un amor que se hizo verso.
Sobre la muerte de la colegiala,
en la esquina de piedra converso,
bajo la llovizna que me consuela.
MANERA DE RECORDAR
No soy lo que viví
sino el beso que nos dimos
mientras viajamos de A a C
sin pasar necesariamente por B.
B es lo que hicimos 
antes de buscarnos,
después de saber que existimos.
Ahora que preparamos juntos el pan,
los sueños y el día;
ahora que somos 
el punto de referencia
entre el amor y la muerte,
sabemos que amar
es un viaje sin retorno.
RÉQUIEM POR UNA HABANERA 
Llueven soles viudos
en el Caribe: 
La Habana es lúgubre, 
tu casa un barco varado 
entre la niebla, 
una pira 
de soledad tu alcoba; 
tu mano en la almohada, 
piensa.
¿Qué secreto de espóndilus guardas? 
Siento que no estoy en ti, 
ni tú en mí. 
Es una planta con espinos 
el olvido,
una muchacha sorda
la palabra,
que en vano deambula 
en tu cuadra;
lunas quemadas por el silencio,
gotean de la terraza los girasoles 
donde aňos atrás 
me viste retornar 
con un nardo de esperanza.
La ciudad sabe a nostalgia;
un vaho de ceniza
es el malecón sin ti. 
Anclada nuestra ancianidad
en el Morro, 
pregunta qué hace
el puente entre tu isla 
y mi volcán andino;
sólo los goznes 
de piedras carcomidas,
gimen 
Queda el adiós parpadeando en el humo
de un cigarro, 
mientras La Habana
se desliza en la desnudez
de nuestra privacidad degollada. 
A ESTA ALTURA
Tus ojos 
me dejan ver
cómo te peina la vida;
la mascarilla no puede
con la sonrisa de tus ojos.
No importa la pandemia 
si vives en la hoja de un árbol,
en el vuelo de un pájaro;
quiero decir:
en mi sueño.
No te quedes en casa:
sal a volar en el bosque,
te esperan las corolas silvestres,
el viento recién lavado,
limpia de silencio la ciudad,
un trébol por saludo,
la luna de serenata
en la esquina de tu casa,
quiero decir: 
tú con las manos de Dios.
 
APRENDO
Y uno aprende que el amor no significa acostarse,
(...) una compañía no significa seguridad,
y uno empieza a aprender…(J.L.Borges)
Uno aprende que  la vida
es un capullo de la muerte,
que el presente galopa
en el anca del pasado,
y que el futuro es un espejismo.
Uno aprende a sentir autoestima
porque más temprano que tarde,
se necesita de uno mismo.
Uno aprende a construir
su propia soledad
con los materiales
del sueño,
y a despertar con las estaciones del tiempo,
cualquiera sea su estrépito.
Uno aprende  a soltar las amarras 
en el momento que las condiciones son favorables,
a diferenciar entre 
la compañía de amor
y la utilidad,
a valorar el "tú"
en conjunción con "él".
Con el tiempo uno aprende
que nunca es tarde para amar
ni temprano para morir.

BIENVENIDA

Amor que llegas vestida de ocaso,
con tu cabeza de otoño
y la blusa violeta,
no me des flores,
dame una sonrisa para resucitar
en tus brazos.


Dame el viento en un verso,
dame un beso de mar,
un mar con olas de besos
y no una playa de ilusiones.


Amor que llegas triunfante
de huracanes e injusticia,
dame de tu estatura la sombra,
la llovizna que nadie sintió,
la primavera que pasó ignorada,
el sol de tus ojos que nadie vio.

DE PRONTO
Me encanta que hagas
de tu amor mis días,
la fruta de un beso
que al amanecer me llena.
Un peldaño de sonrisa
para subir a tus ojos,
un guiño de vida el río
que en tu mar se ahoga.
Me encanta que pedalees
en mi corazón,
los sauces de tus manos
en subida hacia mi vejez,
el rocío de tu nombre
tatuado en mi piel.
Me encanta que me hales
de los pies,
la fiesta que improvisas
con la danza de tus dedos
en mi axila,
la risa de tu sol
que me asalta de improviso.
Tu ausencia es pasajera:
apenas una ráfaga de golondrina
que no me desencanta.

NOSTALGIA POR LA HABANA


La Habana no emigró de ti.
El mar, las calles y la ventana
en ti habitan,
a pesar de que saliste sin nada.


Eres otra versión de La Habana:
en tu cabellera el mar, sabe a otros mares;
las cicatrices de las calles
en los pies,
recuerdan otros caminos;
en las ventanas de tus ojos,
envejece la muchedumbre,
a pesar de que saliste sin nada.


Nada de ella llevaste:
el nombre que ahora pronuncias
con acento extraño,
sabe a herrumbre,
a pesar de que saliste sin nada.


Y si regresas, habrá un conflicto
entre las dos ciudades;
mas todo se resolverá
con un acuerdo de parir
la nueva Habana:
será la mezcla del tufo de ayer
con el aroma de hoy,
a pesar de que saliste sin nada.

CANCIÓN PARA MALALA (*)


Por la orilla cerosa del río
los niños bajan cantando
tu nombre de paz, Malala,
por la orilla cerosa del río.
Las piedras del río corean
una canción de batracio:
habla por México, habla,
las piedras del río corean.
Los árboles de hormigas
te piden que hables, Malala,
por México herido en sus pencos,
los árboles de hormigas.
Por la orilla cerosa del río
el sol te guiña una abeja:
habla, Malala, por México,
por la orilla cerosa del río.

(*) Malala Yousafzai (1997), bloguera pakistaní,

defensora de la educación de niños, abaleada en la cabeza por su actividad pacifista,

recibió el Premio Nobel de la Paz en Noruega (dic/14)

CANCIÓN PARA UNA MIGRA


Birma es una migra
que vive en país ajeno,
se fue cargada de sueño
y un despertar en la mano.
Dicen que es mala la Birma
pero yo, yo sí la amo.


Élla trabaja sin tregua
en restaurantes y casas,
pero la paga sólo alcanza
para costearse el piso,
habla castellano puro,
de vez en cuando un ¡vale!
Dicen que es mala la Birma
pero yo, yo sí la amo.


En un mensaje de texto,
con una flor por más seña,
miente que aún me ama
porque la vida es pronta.
Dicen que es mala la Birma
pero yo, yo sí la amo.

A veces sí doy fe de sus dichos,
a veces dudo de élla,
no creo que pronto retorne
a besarme como antes,
con esa pasión que deja
una huella imborrable.
Dicen que es mala la Birma
pero yo, yo sí la amo.

NOSTALGIA
No serás fuente ni camino,
sólo una mariposa disecada.
No mar ni faro,
sólo una canoa apolillada.
No mi patria,
sólo una frontera amurallada.
Una emigrante sin retorno,
ni  principio ni fin,
sólo un tempano de olvido, 
una gaviota picoteando la nada.

ORACIÓN
No renuncio a tu blusa azul
porque es mi horizonte,
ni a tus zapatos sonoros de caminos,
ni a tu paraguas
porque es el cuaderno de la lluvia
con elegías de crepúsculos
Toda tú equidistante de mí,
un cirio encendido sobre el velador,
una mariposa rondando
en la lámpara de mi insomnio.
 BUCÓLICA
Abril nace 
en tus ojos campechanos:
la humilde campiña de lagunas,
el río escolar con su valija 
de piedras y retamas,
el campanario al vuelo que posa en las palomas,
el salmo hecho árbol
es un mirlo que canta
en el parque de porcelana.
Nada se mueve 
en la parroquia
sin el consentimiento 
de tus manos.
Abril es un girasol
en tu rostro;
el viento indiscreto que levanta
tu falda de jazmín,
anuncia el cumple sueño
en la mitad del camino.
¿Quién creyera 
que tu mínimo paisaje
mueve al Universo?

LA OTRA FORMA DE MORIR


Cuelga mi niñez de los estertores de la guerra,
de la bestia de hidrógeno
arrojada en Nagasaki:
la atroz muerte de los ojos
impregnados en el puente.
Mi padre respondió por sus ancestros orientales,
con un movimiento de cabeza,
y, al tratar de esquivar un charco, dijo:
Ten cuidado del camino,
y yo respondí que sólo sigo sus pasos.
Hoy:
Bajo el signo genocida en Irak,
el terror en Libia,
la invasión en Siria,
los charcos multiplicados
por los imperios de la muerte;
los medios electrónicos
controlan el parpadeo en el hombre,
el vuelo de los pájaros,
prohíben por subversivas:
paz,
libertad,
soberanía.
Los pasos de los criminales
son replicados por sus hijos,
los hijos se jactan
de los crímenes de los padres.
Vivir es otra forma de morir.

ESCRITO EN LA VENTANA DE UN AEROPUERTO


Tú por allá quieres cruzar la línea imaginaria
que nos separa en vano,
yo por aquí en la mitad del mundo,
con los volcanes encendidos,
esperándote en la puerta.

Por aquí escribo
un verso que rima con tus labios,
tú por allá me borras
con la ola de tu mirada
sobre la arena del recuerdo.


(La vida es un vuelo
de gaviota,
una gaviota volando
en el sueño de la vida)


A partir de ti
la lluvia no me moja,
el olvido es un espejismo
en un desierto imaginario,
no hay ártico ni antártico
en nuestro Planeta,
por ahora sólo un eco
de tu voz revoloteando
en una rama de la distancia.

POESÍA DEL DÍA 
Tú y yo andamos de pandemia,
con un escupitajo de sangre,
contra las púas de alambre 
en las calles ciegas de anemia.
Somos, poesía, brazo armado:
ambos rompemos el encierro,
ambos con el corazón de hierro
contra el cruel miedo inventado.
Juntos retornamos de la guerra,
abierta en el pecho la herida,
a besar de rodillas nuestra tierra.
Hasta siempre unidos, poesía:
si nos roban algo de alborozo 
no será la esperanza ni la vida.

 CHAT PARA ANA LA CUBANA
Tú por allá
enfrentando los ciclones,
el bloqueo contra la vida,
los rescoldos
de la propiedad privada,
el mercantilismo que resta luz
a las legumbres.
Yo por aquí,
mientras enhebro una aguja
en el ojo de un camello,
evito que un rico ensucie
el reino de la paz;
por aquí
lucho contra el coronavirus
y la corrupción que no da tregua.
Tú por allá quieres olvidarme,
a sabiendas que es un salto al vacío.
Yo por aquí hago un poema
en la esquina más caliente 
de tu pubis de canela
para que fracaces en tu empeño
de borrarme.

        FLASH
Vienes entera:
alta, con la falda larga,
corta de palabra,
con los ojos alegres,
las manos de diez versos.
Vienes de capullo,
de nueva versión,
a menos de un segundo 
de brotar una fértil rosa. 
Hoy que el planeta es una sandía 
en mil pedazos,
quiero verte entera,
con tus pies intactos
porque me parece que la pandemia
es una sombra pasajera.

ESQUELA 
Querida:
hace rato que dejé de soñarte
porque aprendí a despertar contigo;
por aquí llueve que da insomnio,
florece la nostalgia,
muere el olvido.
Cae la nieve,
sube el deseo de sentir
el calor de tus pies
que improvisan un extenso poema
en mi pantorrilla;
añoro la cotidiana sonrisa
de tus ojos por la mañana,
la libertad que extravié
en una recodo de tus besos.
Querida:
por aquí apremia el tiempo, 
la vida;
pregunto cómo se dice adiós sin borrarte. 
              FORMAS 
Para quererte no necesito tenerte.
Te quiero como eres:
distante pero presente.
Es como esperarte de por vida
a sabiendas que vienes sin tardanza.
Para amarte no precisa conocerte
porque en la medida que te busco,
crece la vida y no el olvido. 
Te quiero de sonrisa fácil,
de mano sin adioses.
Te amo de ida y vuelta. 

MISIVA PARA AMÉRICA


No te mido la vida con calendarios,
sí con el amanecer
de un perejil,
el derecho a resistir
en las calles por hacer de ti
un continente libre.


Somos un volcán insomne,
una selva de venados,
ríos con dientes metálicos,
un par de océanos flanqueando
tu silueta de mujer embarazada.


Yo te zurzo con el hilo
de mi utopía;
tu polen viaja en la aguja
de un ejército de colibríes,
hacia flores imaginarias
de una América tejida
con sueños imaginarios.


Me amo en ti,
Patria de las culturas:
tu noche cabe en un capulí,
el nuevo día en mi camisa
recién lavada con las lágrimas
de mi madre.

MAPA


A veces retorno a mi niñez:
soy navidad
con los grillos migrantes
de invierno,
miro las lagartijas petrificadas
en la cabeza de las piedras,
me integro a la sinfonía
de las ranas,
viajo en barcos de papel que bajan raudos
por las comisuras de la calle.


A veces me cuelgo de la pubertad:
dibujo en la pizarra onírica
una flor con un mirlo
que picotea en secreto.


De repente me levanto adolescente
con el primer corazón esculpido
en un sauce:
mi novia es una foto amarilla;
veo la jorga escolar rota
en la esquina del colegio,
con un verso en los labios.


A veces retrocedo:
viajo río arriba,
dejo que la cometa ondee sola,
doy un paso al costado
pero no me rindo.


Me canso de ser aeropuerto
en espera de un abrazo,
y reanudo mi anciano vuelo
a sabiendas que me añoras.


Me canso de construir miedos,
y pregunto qué hago
por un planeta limpio
donde la paz no sea mercancía.


De pronto despierto viejo:
lluvioso de escarcha,
rumiando un sueño que sabe a tarde.

EL VIEJO SOCIALISTA

A: Fernando Maldonado

Más pudo la quimera que su andina mano,
el amor imaginario que la diabetes,
y aunque su cuerpo andaba al garete,
nunca declinó de su porte humano.
Con las yemas del sol torcía sus tabacos,
luego fumaba un sueño imaginario,
mientras su mujer rezaba el rosario,
vio pasar a generaciones de bellacos.
A veces dio un paso atrás por tres adelante,
a veces sintió que era un utopista
pero pronto despertaba con talante.
En el barrio los muchachos lo aclaman,
no importa si es invierno o verano,
porque es posible un mundo socialista.
POETA DE LA LLECA
Homenaje al poeta Héctor Cisneros (1946-1986)
¿Dónde tejes tus versos,
orfebre de cóndores?
¿Dónde agitas tu pandereta de arco iris,
danzante de capulí?
¿Dónde cultivas tus hélices de trigo,
panadero de la lluvia?
¿Dónde apuras tu licor de vidrio,
jubiloso trompo de niño trunco?
¿Aún persiste la estampida de venados de tus ojos
y el insomnio de mariposas de tu cabellera?
¿Aún las golondrinas de tus manos
posan en los vientres
de las muchachas de bíblico oficio?
¿Aún tu tren cabalga en nubes y caballos de ceibo?
¿Aún lavas la luna en el río con peces de cebada?
¿Aún sueñas con los jubilados de cayados infantiles?
Oh
picaflor de volcanes beodos.
Sueño de Ulises sobre el mar picado de uvas.
Con tu ausencia
la jornada es un puchero congelado de tristeza.
Tu eco de porcelana
retumba en el Pichincha.
Y bajan raudos
tus versos cual estalactitas
a sembrarse en la epidermis de tu ciudad bárbara.
Oh
David de la pedrada zurda.
Mudos los atrios y tejados
sin el croar de tu garúa que reverdecía  la hierba.
Oh
Metáfora clandestina que camina
sobre tus llecas anónimas.
Álzate con tu pirotecnia de golondrinas,
con tu racimo de palabras
para que el día sea un pan democrático,
y la muerte deje de golpearnos
con el esternón de la noche.
LOS SIN PATRIA
Lucen ojos de codicia,
abren paso
con dinero malhabido,
evaden impuestos,
compran y venden jueces.
Avanzan,
retroceden
avanzan en manadas.
Adictos al robo usurero,
apuestan
a los centros financieros;
invierten
en programas populistas,
gustan de las doradas corruptelas. 
Los sin patria
pujan por subir
en tus hombros, 
muestran el rostro
de sorda hipocresía, 
y a la vuelta de la esquina,
aplican la celada.
¿Confías 
en la discapacitada democracia
que ofrecen los sin patria?
Conócelos,
conócete:
verás que tú y ellos
son extremos.

COTOPAXI


Oh
viejo agricultor que estás en los Andes,
santificado sea tu nombre:
tú, babero de luna;
tú, carnaval de serpentina;
tú, infinito beso de luciérnaga.
Hágase tu voluntad
en la línea equinoccial
como en las vecinas galaxias.
No nos dejes morir
sin ver tu rostro de carcajada
y
tu danza de fuego.


Oh
viejo agricultor que estás en los Andes,
santificado sea tu nombre:
tú, ojo de llamingo;
tú, huracán de sombreros;
tú, fumarola de mis antepasados.


Oh
bisabuelo,
fumador de siglos,
acógenos en tus manos
ahora y siempre
de los siglos, amémonos.

CARTA DE UN EMIGRANTE A LA MADRE

Nací con los estertores
de Hiroshima y Nagasaki.
Crecí en tu regazo, Josefina.
Me basta la manzanilla
de tu cabello,
tu aleteo en mi sangre
para sentir que aun vivo.

En esta tarde de lluvia
con patria desgarrada,
veo con tus ojos de agua
mi origen de eucalipto y palmera.
la cometa sin piola que extravié
en tu delantal de harina,
el cielo atormentado de Irak,
la pupila quemada de los niños en Siria;
veo en las orugas de los tanques
la bestia estadounidense
de cacería en la cuidad triturada.

Tengo para mí
un desayuno de ausencia,
cocido con la nostalgia de emigrante;
tu retrato de perfil enamorado de mi padre,
mi cédula de identidad
con el once y ceros infinitos;
la gallina ciega colgada de la sombra
del eucalipto que roza las estrellas.

Aciertas, madre,
al decir que tu hijo
piensa cosas extrañas:
soy Diógenes el Cínico
en busca de la patria sin corruptos.
En esta tarde de lluvia,
siento que respiro en tus entrañas,
navego en tus pies
de transparentes peces,
añoro tus manos que limpiaron mis lágrimas
por mi perinola que murió de alegría.

Madre:
hoy he medido la distancia con el mar,
y creo que mi retorno
es un boceto corroído,
un oasis suspendido en el cielo sediento.
Deja por un instante
tus faenas de perejil y maíz,
baja al río:
toca las piedras nocturnas de cocuyos
que nos permiten lavar penas
y escurrir recuerdos.

Dile a Rosalía, dormida en el capulí,
que sí aprendí de las golondrinas
la canción vespertina
de la despedida sin olvido.
Toma una hoja del limonero,
y entona aquella elegía
que papá compuso contra la guerra
en su mesa de carpintero.

Siéntate con la diestra en la mejilla,
escucha la sinfonía de las ranas,
mi rondador que hace de tu nombre
un río de flores y palomas.

GOLONDRINA
A:  Zaruma, Ecuador,
Oh muchacha de ternura sutil
¿Dónde está tu crepúsculo temprano?
Tu dolor de campana
patrulla la ciudad
envejecida de altura.
Saeta del tiempo,
cometa de medio luto:
tu cola es un pincel de viento que dibuja un paisaje
de metal y bosque.
Oh música instantánea,
colgada del caracol eléctrico
con techos de arcilla
y pies metálicos.
Puntos suspensivos
al final de una esquela de despedida;
tu pico es la lámpara minera
que abre el camino 
de los caballos de acero.
Oh acróbata de la lluvia,
sin ti la ciudad pierde
el magnetismo de los cerros,
la arquitectura de guitarra
que prima en tus calles.

UNA CIUDAD


Tengo una ciudad parpadeando
cual estrella.


Escucho el insomnio del mar
parloteando en su caracol
de tejas tostadas al sol,
la carcajada sinuosa
de sus calles
en los cerros de abejas.


Tengo una ciudad
con caderas trepidantes,
escapada de un burdel del cielo.
Toco sus pezones de neblina
al caer infartada la tarde,
escucho la mazorca de su risa
que sube,
que baja
cual columpio de golondrina
en el cordel de la nostalgia.

AUSTRAL
Mayo acompañó
a mi destierro:
los pájaros quemaron 
sus alas en vuelo, 
un hacha de ceniza
derribó la sombra 
de eucalipto,
silenciando a los perros
de cristal herido.
Ciudad
de rieles transparentes
donde mi infancia viajó
en sauces de ilusiones,
donde besé a Normandía
en el bagazo de la tarde;
último vagón del austro
volando en la neblina
de gallinazos.
Pasó el viento
con su carreta de años,
mientras la nieve 
posó en mi cabeza
de porfiado migrante. 
¡He vuelto!
No calza mi prosa
de forastero en las calles
de postizas luciérnagas;
ronco el campanario,
susurra al oído 
una oración de golondrina fusilada,
el Villonaco silva
entre las aspas
de lluvia y viento.
Vuelvo a la ciudad
amputada de zaguanes,
de arupos cabeceando
un estribillo de garúa:
la vida es un capullo
de la muerte.
 YARAVÍ
Quizá mañana mi corazón aterrice 
en tus manos,
y pensarás que he muerto.
Me ataviarás el cuerpo de mirlo,
a tiempo que las ranas 
ofrecerán una sinfonía.
Quizá no sea un sueño:
verás que la  muerte 
no me calza;
te ayudaré con la cosecha
del perejil y la limpieza;
leerás conmigo aquella  elegía
por los poetas muertos,
mientras la lluvia infartada,
cede al sol andino.
Te esperaré junto a los tulipanes
para escuchar el quejido de la tarde,
el pedaleo de la muchacha
en la bicicleta de neblina.
Quizá mañana no despierte,
y me darás por muerto.
No te sorprendas 
al saber que no quepo
en el ataúd del olvido.

ALTO SUEÑO


A: Ernesto Cardenal (Nicaragua 1925- 2020)


Padre pueblo que estás en la Tierra:
recibe en tus brazos
al hombre que hizo de la palabra
un arma de paz,
de la vida un pan para todos,
de Nicaragua la gota que sació la sed.


Recibe a este muchacho que compartió
la cena con los humildes,
las manos de Sandino a la hora
de los claveles,
la homilía por camello
en el ojo de una aguja,
no así el rico en el reino de los pobres.


Solo cantó en montañas y lagos
la soledad injusta del Vaticano
y el gobierno,
la soledad multiplicada en su boina, reivindicada a manos llenas.


Padre pueblo:
él sólo quería el amor en un verso,
la humildad en cada beso,
la patria liberada del capitalismo
la justicia social con un planeta sano
en el aleteo de un pájaro.


Así sea.

CONFIESO


Porque despierto en tu orografía:
a la vuelta de tu rodilla
donde la libido estalla;
entro en tus muslos,
subo por la catedral silvestre,
hasta ganar la cima de tu seno.


Porque dibujo con besos
símbolos antiguos en tu cuello,
y avante sacio mi sed de migrante
en el río caudaloso
de tu cabello.


Porque mi nave se balancea
al ritmo de tu pubis:
oigo los gemidos extasiados,
las manos en mi cintura.
Porque me estaciono en tu boca
donde nace la primavera,
con sus sépalos de versos.


Porque siento en ti
mi sueño realizado.
Porque te amo sin a veces.

ALCANCÍA


Guardo trocitos de amor
en mi alcancía:
Lorenza sabe a diciembre
con lluvia;
Julieta a silencio de enero;
Mireya a viento de agosto.


Conozco sus detalles:
prefiere mojarse a usar paraguas;
besar a decir te amo;
volar a lucir bufanda.
No hay saldo rojo
en tratándose de amor:
un guiño es verano;
invierno un amago de tristeza;
una caricia hace otoño.


Todas las estaciones revientan
por el amor que abre las ventanas.
Mi alcancía resiste porque sabe
tanto como yo:
amar no es negocio
sino una manera de morir en vida

FOTO


Recoge tu mirada el sur:
ese pedazo de neblina achatada
en los tejados,
parques colgados de los cerros,
casas con antiquísimos ladridos
que muerden hilachas de luna,
el viento beodo de altura,
bebe en la copa de los árboles
el almíbar de tu piel de mediodía.


Persiste la llovizna en la ciudad
desde que te fuiste:
tiembla el teclado
de golondrinas en los aleros
de yaraví,
las cúpulas decapitadas de las iglesias,
descienden en las calles que culminan
en quebradas de sordas piedras.


¿Volverás?
El vacío responde que sí.

PARA CELEBRAR TUS OJOS


Esos ojos:
¡qué frutos de río!
¡qué rayuela de luna!
¿Dónde está Dios?
En ese aleteo de paz
que nace de tus ojos.


Mereces el día
envuelto de rocío:
¡qué preludio de mar!
¡qué violeta viva
en tus ojeras!


Llevas laurel,
cabriolas de peces,
perinolas de sol danzando
sobre los ejes de tus ojos.


¿Qué sería del día sin ti?
Un cisne negro y ciego,
árido cauce,
lluvia sin agua.


Pregunto otra vez:
¿qué sería de la ciudad sin tus ojos?
Tiniebla enmontañada,
campana muerta.


Esos ojos:
¡qué brindis de cañaveral!
¡qué guayacán en cascada!

CHIRICULAPO


Alta piedra de mis ancestros,
alto ensueño
con el valle adentro,
visto mar de viento
desde el sol de piedra.


Por continentes lejanos,
voló mi alforja de sueños
sobre centauros de ilusiones.


Vuelvo intacto
con tus partículas de tierra
en los zapatos de media luna
y la añoranza parpadeando
en mis lentes de cabuyos.


Alta sierra de los Paltas,
alto mar de cielo,
íntegro retorno
a tu vasija eterna.

GUITARRA


Olfateo tu piel
de árbol y golondrina,
tu pócima de uva
coagulada en las ojeras,
el estallido de rosa
en tu boca,
olfateo tu piel.


Tacto tu cintura
de ola,
la línea erótica
de tu cadera
cimbreante de arco templado,
tus pezones núbiles
de rural campanario,
tacto tu cintura.


Guitarra:
locas tus venas de Orfeo,
en celo,
tu risa de hospicio
tu desnudez de lluvia;
tiemblas de luna llena
en mi voz beoda de ti,
guitarra.

CUBA ENTERA ESCRIBE CON TU MANO

A: Carilda Oolver Labra


Me miras con metáforas, sonriente,
radiante tras noventa lunas
en un desierto de perfectas dunas,
cual sol de peces en contracorriente.


Poema de mi adolescencia,
todo sístole y diástole, bella,
lejana y presente estrella,
verso adulto contra mi inocencia.


Cuba entera escribe con tu mano,
de Punta Maisí hasta San Antonio
un poema democrático sin amo.


Carilda: verso de amor confeso,
me ves con tus ojos de sonetos,
yo con la admiración que te profeso.



CARILDA

Todos los poetas no pudieron
lo que tu verso caminante toca,
con la emoción de caricia loca,
las manos que de ti aprendieron.


Con tu canto cayó la hipocresía,
la doble moral herida de muerte;
la pasión echada a la suerte,
dio paso al amor en rebeldía.


Más allá de todo, tu poesía:
las cosas inertes recobran vida,
la piedra es sol de mediodía.


Gracias, por el universo
de agua, aire y fuego juntos,
por el sorbo de amor en un verso.

CANTO CALLEJERO


Vedla: salió de casa airosa
con un manojo de poesía
y una piedra por rosa,
a enfrentar al policía.


Mira con qué destreza
iza la bandera de colores,
oye su canto que empieza
con un verso de flores.


Tiembla el servil soldado
al ver la mano activa,
el pañuelo colorado
y el aire de mujer altiva.


Es la madre de esta era,
la que rechaza al tiranuelo,
la injerencia extranjera
en su destino y su suelo.


Es fulgor de una estrella,
la luz en la multitud cierta,
la consigna que en élla
es la Patria que despierta.

LAS VIEJAS BANCAS

Esa canoa de la vida
con remos de sueños.
Esa bandera de la infancia
con himnos de golondrinas apiladas
en el rústico cordel del alma.
Ese pupitre donde cabalgamos
en pos de una ilusión.


No está Abel, el poeta de las canicas.
No Estuardo, el de los aviones de palo.
No Pablo, el que marchó a la guerra.
Sólo las sombras chirriando
en los goznes.

¡Qué soledad de piedra!

Sufre el aula con las ventanas rotas,
las ranas anuncian
el chasquido de la lluvia,
cansada de llorar la pizarra ha perdido
el azabache de su piel,
los símbolos patrios alimentan
la bodega del olvido.

¡Qué ruido de corazón, anidado
en el surco de la vejez!

Canoa de la vida:
siento tu aleteo de pez bocarriba
en la red del ocaso.

 IDENTIDAD
Vengo de una ciudad con alma de río 
donde abuelamente cae la llovizna,
el silencio ondea cual volátil brizna,
y el gemido del viento es el frío.
Vengo de una endiablada orografía,
madre de una pléyade de cantores,
de un pueblo de obstinados agricultores,
sin salida al mar que le resta alegría.
A ti volveré con la guitarra al hombro,
en busca de la mujer que amé primero,
la mujer que en mi corazón es fuego.
Mi palabra volverá al clavijero,
a la tierra que con pasión la nombro,
a mirar sin verte como un ciego.



CHAT 20
Goza de buena salud mi patología
de quererte:
no te invento,
no tengo miedo de vivir lejos de ti
porque te dibujo con cada hebra
de mi cabello,
porque no es posible hacer versos
a sabiendas que tú eres el poema.
SIN A VECES
Porque despierto en tu orografía:
a la vuelta de tu rodilla 
donde la libido estalla;
entro en tus muslos,
subo por la catedral del pubis
hasta ganar la cima de tu seno.
Porque dibujo geroglíficos 
en tu cuello,
y avante sacio mi sed de migrante
en el río caudaloso
de tu cabello.
Porque mi nave se balancea
al ritmo de tu cuerpo,
y escucho los gemidos
de sirena.
Porque me estaciono 
en tu boca
donde nace la primavera,
con sus sépalos de versos.
Porque siento que te amo sin a veces.

LÍNEA QUEBRADA
De niño hasta viejo
la vida es un zig-zag
donde aprendo y me desprendo
y vuelvo a aprender,
a veces salgo avante,
a veces un traspié
me enseña que el trayecto
cuenta más que la llegada.
De niño hasta viejo
la vida es un río de sueños,
que va al mar para despertar
con otros ríos,
sin perder la identidad,
a veces calmo,
a veces torrentoso
pero la huella vale más.
Vale más la huella que el mar,
el viajero que el transporte,
la vida en permanente zigzagueo,
es más.
APRENDO
Y uno aprende que el amor no significa acostarse...,
una compañía no significa seguridad,
y uno empieza a aprender…(J.L.Borges)

Uno aprende que  la vida
es un capullo de la muerte,
que el presente galopa
en el anca del pasado,
y que el futuro es un espejismo.

Uno aprende a sentir autoestima
porque más temprano que tarde,
se necesita de uno mismo.

Uno aprende a construir
su propia soledad
con los materiales
del sueño,
y a despertar con las estaciones del tiempo,
cualquiera sea su estrépito.
Uno aprende  a soltar las amarras 
a petición de las condiciones favorables.

Con el tiempo uno aprende
que nunca es tarde para amar
ni temprano para morir.
LA PALABRA SE POSÓ EN TUS MANOS 

El aroma del perejil,
sube por las escaleras;
tus pies huelen a sandía,
el tatuaje en tu glúteo
es un sol de arcilla
con los rayos quebrados,
tintinea la vajilla,
mientras conduces
la nave de la cocina,
y yo hago de copiloto
con las cebollas.
Nuestro es el día,
la llovizna que sonríe
mientras te tomo de la cintura
para ensayar el paso 
de las luciérnagas;
el lunes nace de tus ojos,
de tu cabello los instantes,
el tiempo es un minutero
de trigo que se mueve
con tu consentimiento.
Es una balada de hortalizas
el desayuno,
el pan una oración,
la vida: tú y yo.


 SONETO VII

Cual equilibrista en el abismo,
no temo ni un instante a la muerte,
voy con la esperanza de tenerte,
sin que me interrumpa el pesimismo.
Tú en la La Habana cual  regazo, 
yo por aquí entre valles y montañas:
sueño despierto en las mañanas,
con ganas de volar hasta tus brazos.
Tengo Patria en el mar de tus ojos,
en la tierra firme de tu cuerpo,
en el río sensual de tu boca.
Quedan derrotados los abrojos,
el tiempo se ha rendido de repente,
sólo el amor es victorioso.

CANTO RITUAL

Morí en tu sueño:
tus manos recibieron 
el latido del corazón,
la tenuidad de los labios.
Morí en tu sueño:
llevo la sal de tus lágrimas,
el boceto de tu rictus,
la oscuridad de la sombra, 
el vuelo del adiós. 

SOLSTICIO 
El sol de tus ojos divide 
al día en una claridad de rosa
y un tren de carbón.
Tus manos de madrugada desnuda
la mazorca de joven risa,
y un gallo de durazno te canta
al caer envioletada la tarde.
CARTA DE UN NIÑO SIRIO 
I.
Vengo del vientre de la guerra:
sabe a pólvora el vestigio
de mi cordón umbilical;
tengo los pies torcidos de mi madre;
de mi padre la mueca hambrienta;
esta sonrisa de mi abuelo que no tuve,
pide un refugio en la mitad del mundo.
II.
Mi patria es el ojo de una aguja
donde un camello veloz pasa,
y no la falsa ayuda humanitaria.
Soy la patria que resiste 
las armas químicas de Occidente,
la agujereada por misiles,
nada en mí es niñez de pan.
III.
No está Alepo en mi pupitre
ni el compañero Aylan,
sólo los terroristas de la Otan*
que se mofan de mi lápiz.
Mi sueño la calle
donde jugué con la luna ensangrentada,
la arena tatuada
en la piel de mi hermano, 
mis dedos con las uñas extirpadas,
el Eufrates acribillado por los bombarderos.
IV.
Mi nuevo abuelo ecuatoriano
no fuma ni me regaña 
por las pesadillas.
Me poema antes de dormir,
y si despierto,
siento su diestra en la frente
y olvido por un instante 
la niñez que soñé despierto.
Vuelo entre sus brazos:
miro a Siria en los pinos,
me veo de retorno a casa,
con un hijo en la espalda 
y la paz revoloteando en mi cabeza.
*OTAN: Organización del Tratado de Atlántico Norte.

FUSIÓN 
Tú crees en Dios,
yo no pero le tengo miedo
porque es cómplice del feminicidio;
tú eres de la montaña,
yo de un montón de hierro con cemento;
tú conoces los volcanes y los mirlos,
yo el mar con el sol de alcatraz,
tú hablas arameo,
yo un idioma de espejos extranjeros.
No es el feminismo ni el machismo patriarcal
las causas de la pobreza,
sino la desigualdad a la hora
de la distribución de la riqueza.
Tú crees en Dios,
yo en el amor repartido
en los cinco continentes.














(*) Malala Yousafzai (1997), bloguera pakistaní, defensora de la educación de niños, abaleada en la cabeza por su actividad pacifista, recibió el Premio Nobel de la Paz en Noruega (dic/14)
Foto: joven mexicano que irrumpió en el acto de entrega del Premio Nobel al grito de «Malala, habla, por México», en clara alusión a las desapariciones y crímenes de Estado que azotan al país.

Sobre el Autor

césar cando mendoza

Estudios superiores en pedagogía y filosofía por las universidades públicas de Loja y la Central de Quito, Ecuador; arte digital en la Universidad de las Américas.- Incursiona en la narración pero sobre todo la poesía; sus muestras creativas aparecen regularmente en revistas electrónicas de dentro y fuera del país. Inició: diciembre de 2021

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Comentarios Recientes

No hay comentarios que mostrar.

Línea Del Tiempo

CC-BY-NC-SA

¡ajá! está bajo licencia

Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0 International license.

¡ajá! se reserva el derecho de seleccionar las colaboraciones, previo a la publicación, por razón de espacio. No devolvemos los originales.

Dígnese enviar la colaboración en el cuerpo de correo y no en ficheros adjuntos.
Todos los derechos Reservados Quito - Ecuador 2021