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A PARTIR DE LO COTIDIANO

A PARTIR DE LO COTIDIANO

WISLAWA SZYMBORSKA (1923-2012)

La polaka Wislawa Szymborska premio Nobel 1996, en su primera etapa el producto literario no es más que la búsqueda de sí mismo a partir de lo cotidiano, de ahí el lenguaje asequible, la poesía que brota de la sencillez, lo inmensamente simple. Aún la vemos caminar con su vieja bufanda y los botines negros salpicados de nieve, en las calles de la bella Cracovia donde vivió la mayor parte de su vida. Más allá de la ideología y los tanques de guerra de Alemania y Rusia, con motivo de la segunda guerra mundial, la poetiza no ancla su poesía en las rencillas de la muerte, por el contrario asume la responsabilidad vital de defensa de la dignidad humana por encima de las pasiones pasajeras.

Un poema en el sendero de Heráclito de Éfeso

«Nada sucede dos veces/ ni va a suceder, por eso/sin experiencia nacemos,/sin rutina moriremos/ (…) No es lo mismo ningún día,/no hay dos noches parecidas,/igual mírala en los ojos,/dos besos que se repitan./ (…) Medio abrazados, sonrientes,/buscaremos la cordura,/aún siendo tan diferentes/cual dos gotas de agua pura.» La poetiza superó desde pronto los conflictos bélicos, y vio en la vida cotidiana la permanencia del ser.

El amor

El poema Algo evidente es el de las interrogantes. En la primera estrofa presenta el escenario con los amantes desnudos, «sólo cubiertos con hojas de párpados,/ recostados en una noche profunda», vigilados por las cosas materiales (la mesa, las cuatro esquinas, los vasos, el té). Y luego las preguntas a los pájaros, los árboles, el viento. La sexta estrofa es el presagio de una mariposa nocturna que zumba sobre las cabezas de los amantes. El poema finaliza con la pregunta: «¿Acaso ve más que nosotros/ con su agudeza de su vista de insecto?: para rematar: «Yo no lo presentí,/ tú no lo adivinaste:/ nuestros corazones brillan en la eternidad». Esto último corrobora lo que sostenemos respecto de su posición filosófica que traspasa lo transitorio, el encuentro entre las potencias bélicas, que no pueden matar al amor. Por más que los tanques y aviones de la destrucción, representado por la mariposa :nocturna con sus alas velludas, se ocupen del aniquilamiento.

En El gran número (1976) el poema Agradecimiento, echa cuentas al amor: «No les debo nada»,/ diría el amor/ sobre este tema abierto.» es la nobleza de espíritu, que no conoce el odio. A pesar de que debe mucho a quienes no amó, la poetiza dice: «Estoy en paz con ellos/ y en libertad con ellos, / y eso el amor ni puede darlo/ ni sabe tomarlo.» Ella entiende lo que el amor no entiende porque perdona lo que el amor jamás perdonaría. En el poema el clima social avanza con fuerza: «Y cuando nos separan/ lejanos países/ son países/ bien conocidos en los mapas./ Es gracias a ellos/ que yo vivo en tres dimensiones,/ en un espacio no-lírico y no-retórico,/ con un horizonte real por lo móvil.» Ella encuentra, siempre desde lo cotidiano, lo que otros ni siquiera imaginan: «Ni siquiera imaginan/ cuánto hay en sus manos vacías.» ¡ajá!

Sobre el Autor

césar cando mendoza

Estudios superiores en pedagogía y filosofía por las universidades públicas de Loja y la Central de Quito, Ecuador; arte digital en la Universidad de las Américas.- Incursiona en la narración pero sobre todo la poesía; sus muestras creativas aparecen regularmente en revistas electrónicas de dentro y fuera del país. Inició: diciembre de 2021

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